Mostrando entradas con la etiqueta barba. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta barba. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de marzo de 2014

Puse mi barba a remojar

Los años sabáticos tiene un algo de locura fruto del aburrimiento. Debe ser la sensación de libertad mal entendia la que lleva a romper esquemas y probar cosas nuevas. Supongo que si no necesitaras este tipo de rupturas no te tomarías un año sabático, para empezar.

Vamos, que me he dejado barba.

Y estoy follando como nunca.

Juraría, porque me lo han dicho, que lo segundo va íntimamente ligado a lo primero. Aunque me niego a atribuir el incremente exponencial de mis polvos al simple hecho de dejarme crecer pelo. También tendrá que ver la locura y la deshinibición que mencionaba antes. Me temo que ya es tarde para lanzar encuestas al respecto.

Me he convertido en aquello que buscaba a los 18 años: un tipo rozando los cuarenta, con vello a la vista y unas cuantas canas para aderezar. Con piso propio para poder follar. Y una personalidad arrolladora y una sonrisa encantadora y una inteligencia privilegiada y una cuenta corriente abultada y un bulto que nunca falla. Grosso modo.

Lejos del trauma, he abrazado con entusiasmo esta nueva etapa. Literalmente.

El punto de inflexión fue una conversación con un chiquillo en un bar. Él, uno de estos especímenes de veinteañeros que inexplicablemente despliegan una cantidad de pelo y tatuajes impensable en los universitarios de mi época. Son como osos en miniatura, pero sin ser siquiera osos.

Quizá no era exactamente así, pero nos hacemos una idea.

La conversación, en la barra de un bar de ambiente de la ciudad:

Él: Hola, siempre me han gustado mucho los tíos como tú.
Yo: Ah... ¿y cómo soy yo?
Él: Así... maduro, con canas. Interesante...
Yo: Ah...

Debo confesar que siguieron cinco segundos de shock. Es más, me di la vuelta y llamé al camarero  para pedirle otra cerveza. Las páginas de este blog son testigo de que no tengo ningún problema con la palabra "maduro". Al contrario. Pero nunca vi venir el día en que me la aplicarían a mí. Y menos con semejante desparpajo y rotundidad.

Claro que luego caí en la cuenta de que el chaval estaba haciendo una declaración de intenciones en positivo. No estaba muy seguro de cómo se traducía en la práctica lo de que me encontrara "interesante", pero decidí retomar la conversación para ver lo que era.

Por si os encontráis en una situación parecida, os aviso: "interesante" era chupármela hasta el final en el baño del bar y venirse a casa para dejarse penetrar por otros sitios más antes de la hora del desayuno.

Y muy bien. Cerrar ciclos sienta estupendamente. Ya veis que hasta me paso por aquí de nuevo.

Estoy cayendo que ahora que soy capaz de excitarme con esta nueva hornada de cachorros peluditos no es que folle más por tener barba. Es que hay el doble de tíos follables a mi alrededor...

 

sábado, 14 de abril de 2012

Chorreos

En esto de los blogs subidos de tono hay una tendencia a exaltarse y dejar caer lo primero que uno (no) piensa. Cuántas veces no habremos visto en los comentarios expresiones de "Quiero que este hombre blablabla" o "Yo a este tío le haría blablabla". 

Siempre me han hecho gracia porque suelen condensar de un modo muy transparente y honesto lo que yo intento adornar con palabrería superflua. Así que he decidido dar rienda suelta a mis bajos instintos de vez en cuando y dejarme de redacciones. Soltarlo a chorro. 

Cuando me topo con uno de mis fetiches en grado superlativo es imposible desligarlo de la práctica concreta a la que van directamente conectados. Lo contrario sería raro. Como decir que te encantan las pollas largas y gordas pero luego correrte sin bajarle los pantalones.

Por eso, además, esto sirve de juego con mis sufridos lectores. A ver si con el chorreo que suelto sobre el maromo en cuestión llegáis a ver de dónde viene mi exaltación. Cuál es el elemento que desencadena mis deseos más puros.


"¡Pégame! ¡Zúrrame!  ¡Castígame! Sacude mi cuerpo hasta las entrañas. Destroza mi esfínter con tus manazas. Dame la vuelta como un calcetín. Prométeme que cuando me hayas dejado exhausto y acabado me dejarás sollozar contra tu pecho."






"Cómeme el culo como un animal. Espero que no te asusten mis gemidos. Sé que no son muy masculinos, pero no me imagino cómo puedo aguantar el tipo con un huracán de pelo duro arrasando entre mis nalgas. Ya verás que es una zona sensible. Pero cuando veas que se pone roja de un modo alarmante... aprieta más fuerte".





"Voy a tragarme tu polla hasta los cojones, No digas nada. En ningún momento".



lunes, 9 de abril de 2012

Viejos conocidos

Saturno, dale que te pego
Aparición estelar: Saturno devorado por sus hijos
y también en: Saturno dándole su merecido a sus hijos


A lo mejor me hago pesado y no tiene sentido celebrar cada hallazgo que hago de lo que, de hecho, es una sesión de fotos de las que debe haber docenas. Pero al morbo intrínseco de estas fotos se le suma el valor sentimental que da la morriña de tiempos pasados en este blog.

Y que esa polla a punto de enfilar el recto del colega es de un morbo brutal. A pesar de que a Jake se le caiga el culo. Qué cojones.


viernes, 29 de abril de 2011

Los pezones y Mr. Hyde

Lo mío con los pezones es de diván. 

Dentro de mis competencias de mamón emepedernido los pezones ocupan una categoría de honor. Son la delicatessen del chupeteo y la quintaesencia de la perversión freudiana.

Tener una polla metida en la boca me convierte en un maricón rotundo e innegable que goza de modo basto y explícito de su sexualidad. Siento si hiero sensibilidades con mi llaneza de lenguaje, pero para mí el sexo entre dos tíos no es natural. Pero es la perversión del acto sexual una parte importante de lo que me pone como una moto cuando follo.

Por su lado, usar la lengua para juguetear con un pezón ajeno desencadena toda una serie de mecanismos mentales que convierten mi condición de desviado sexual en una mera anécdota. Mi mamá a lo mejor me perdonaría si pudiera leer mi mente cuando felo a un señor. Pero seguramente caería fulminada si pudiera empatizar con mi estado si le chupara los pezones a ese mismo tipo.

Lo jodido es que generalmente es al revés. Quiero decir, que es el dueño de los pezones el que nota un gustito muy rico cuando tiene a alguien haciéndole un trabajo en las tetillas.

La mandíbula inferior proyectada hacia adelante. Los labios entreabiertos (unos morros estupendos, el cabrón). Los ojos cerrados y las mejillas con un hermoso rubor. No conforme con encenderme con esta posición de puro placer pezonero, el muy hijo de la gran puta encima exhibe una barba romana repuntada de canas y un pechazo de cagarse.

Nada que ver, por ejemplo, con esta pantomima de peli porno:


Bueno, pues no. Que me coman los pezones a mí me da un poco igual. Claro que está bien. Pero no deja de ser una zona más que chupetearme en la inmensidad de mi cuerpo chupable. Mi interruptor está más abajo.

A mí lo que me va es colgarme de un pezón. Obviamente, cuando coincido con un hombre de extrema sensibilidad en esa zona es un bingo sensacional. También sirven tíos que se han currado las tetillas hasta tener dos trozos de caucho a prueba de mordiscos. Por eso he acabado desarrollando un sexto sentido para los tíos con aberraciones de este calibre:



Al fin y al cabo, cuanto más consistente es el juguete, más recorrido tiene la rutina hedonista de mi lengua. Y sí, no lo voy a negar, más reminiscencias de la fase oral freudiana que tiene todo el asunto. Desviaciones...

Pero lo que suele desquiciar a mis amantes no es el hecho de follar con alguien que aparentemente no haya superado la fase del biberón. Lo complicado es que mi momento favorito para jugar a los bebés es fuera del acto sexual. En momentos valle, postcoitales o, directamente, cuando no hay ningún contexto sexual. Ha habido parejas que se han agobiado literalmente de mi alta voracidad sexual, confundiendo el lametón pezonil con un disparo de salido del enésimo polvo semanal. Otras, se han horrorizado por la regresión mental de un tiarrón como yo que, con el culo reventado y la polla en carne viva, se pone a succionar mamella como para pasar el rato.

Yo no sé si es grave o qué. Pero me lo paso muy bien, la verdad.






martes, 22 de marzo de 2011

Disfrutables a cualquier edad

Pues sí. En conclusión:

El yogurcito prieto de hoy


es el madurazo compacto de mañana


¡Habrá que mimar a los jóvenes, digo yo!

lunes, 21 de marzo de 2011

O no... Espera... ¿no me gustan los jóvenes?

Porque si no me gustan... ¿por qué tengo unas ganas irrefrenables de sentarme encima de este chaval y, deslizando su polla dentro de mi culo, cabalgarlo frenéticamente mientras lanzo alaridos inconexos?


Decididamente, el vello. Hairy4ever. Es maravilloso cómo el vello le genera patrones de absoluta lujuria en vientre, pecho y axilas. Nunca subestimes el poder de un sobaco.

Aun así... esa cara y esa sonrisa de beef cake americano... ¿no deberían echarme de espaldas? Pues sí, aunque al mismo tiempo ese peinado de rizos antiguos, rematado en un caracolillo, me parece de un trasnochado muy sexy.

Y no me quiero olvidar de ese MUSLAZO. Y los bíceps.

Pero claro, los músculos no lo son todo. A mi, de hecho, me han gustado siempre osos. Osazos. Pero entonces... ¿por qué esta necesidad apremiante de quedarme totalmente seco con este chico? De desgastar mi lengua contra su cuerpo y en reducir mi próstata a una chufa después de incontables descargas...


Podría tener mi edad, creo. Seguro que el vello influye, porque además la barba siempre hace un poco mayor a la gente. Pero asi viendo la foto llego a la conclusión que un pie ofrecido de modo tan indolente es una puta trampa mortal.

Lo jodido es que también me he hecho varias pajas con este tío:


Visto por la calle no le haría ni caso. En cualquier blog no detendría la rueda de mi ratón para mirarlo dos veces. Diré más: lo que frenó el scroll fue el horrible sofá. Pero por eso mismo me atrapó una pierna rosada, de pelusa pelirroja. Oh, cielos. También un pie, que queda en una posición extremedamente atractiva ante mis ojos.

De ahí pasas a admirar una composición barroca llena de diagonales, en las que el cuerpo del mozo se muestra como algo compacto de los hombros a la rodilla pero, al mismo tiempo, lleno de fuerza. Mi esfínter se hace aguas, pero mi necesidad de pasivo desborda ante la visión de ese enorme glande. La piel seca de ese capullo haría un gran papel frotando las paredes húmedas de mi recto.

Entonces... ¿me gustan jóvenes? ¿O soy un salido que ya no atina?

miércoles, 2 de marzo de 2011

Comentarios antológicos: Hairy4ever acerca de las mamadas

He mencionado más de una vez lo muchísimo que aprecio los comentarios en este blog. Pues Hairy4ever me he regalado uno de los más devastadores comentarios que he tenido ocasión de recibir. Por pudor, el hombre quiso remitirlo en privado. Pero creo que merece estar expuesto al público para seguir con el debate.

¡Disfrutadlo!

Hairy4cock!

Después del esperado –pero no por ello menos bienvenido- calentón que me provoca siempre la conjunción de tus textos e imágenes, mi primitiva –por calenturienta- reacción ha sido la de estar totalmente de acuerdo contigo. Pero, a medida que la erección iba en descenso, mi mente dejaba, a su vez, de estar obnubilada. Salía el animal y volvía la pseudo-persona. Y hete aquí que, despejándose el cerebro y recobrando el raciocinio, empiezan las disensiones. Sí, en plural pero, siempre, en positivo.

La primera –que, si no te importa, abordaré al final- no hace falta estirar el hilo como si el asunto fuese un chicle barato que no diese más de sí: el tema es tan largo como un cable coaxial de fibra óptica que una Tokio con Los Ángeles.

La segunda, que ataco primero, es la inversión de roles. A priori, puede parece que el felado, por excepción, adopta el papel de pasivo. Pero, pensando en las experiencias vividas, nada más lejos, según y cómo se mire. La primera imagen que nos viene a la mente es la de un tio, empalmado, patiabierto, inmóvil, estatuario, pétreo, ausente y dejándose chupar como si entre las piernas llevase una paleta de caramelo de mármol y el rostro granítico, cual si jugase la final Mundial del Texas Holdem en las Vegas. Eso en el porno, puede, vale, de acuerdo. En la vida real, ni hablar.

Cierto que cada vez más felados adoptan tal postura –estúpidamente mimética de lo mucho visto en los Pornotubes de turno- pero un buen felado puede y debe ser activo. Verbigracia: las buenas parejas de baile pueden no tener vínculo personal alguno; pero, en cambio, a la hora de danzar, se complementan de tal manera que provocan el pasmo admirativo de todos los presentes, arrancando ovaciones en cada devaneo. Porque saben, por instinto, lo que cada uno debe hacer para alcanzar la perfección. En las felaciones, lo mismo: un buen tándem felador/felado debe llegar hasta tal punto de compenetración que, verles, sea pura sinfonía. Es decir, a la hora de felar, su sincronización, su ritmo, su tempus les hace ser uno solo. Polla y boca. Cuerpo y mente. Carne y uña. Si no, son dos tipos que van, cada uno, pegando tiros por su cuenta. Eso lo hemos hecho todos, más o menos, en cualquier arrebato de calentón que nos ha llevado derechitos a toda prisa a un cine, una sauna, un parque o cualquier otra zona de “Fast Sex” a exorcizar el demonio espérmatico que todo salido lleva en sus cojones. Pero eso es como los burgers: felatio/basura.

Si buscamos la tan en boga “excelencia” a nivel felatricio, el felado debe contribuir. ¿Cómo? De mil maneras. Tu ya apuntas unas cuantas: esas manos que tocan al felador deben transmitirle, en silencio, sólo con el tacto, el grado de intensidad, satisfacción, en definitiva, el placer que el felado está sintiendo. Como un sismógrafo: segundo a segundo. Si la felación se produce con el felado de pie y el felador hincado de bruces, las manos del primero son fun-da-men-ta-les. El felador sólo recibirá de éste el contacto de la polla en su boca y de sus manos. Nada más y nada menos. Así que el felado debe aplicarse a transmitirle, con las yemas de los dedos, con las palmas de las manos, ese mensaje-porno-morse que al felador le indique el estado de situación.

Y el felador lo necesita ¿porqué y para qué? Pues, entre muchas otras cosas –seguimos fuera del Fast Sex- para evitar la cosificación. Porque si no, el felador se puede identificar perfectamente con el agujero de una papelera, del que solo se espera que sea del diámetro suficiente para que se trague la basura que le encestemos, cual Paul Gasol de las eyaculadas.

Si la felatio se desarrolla con el felado tumbado o sentado, ahí intervienen más gestos, más tactos. Otro ejemplo: que el felador, en plena faena, note cómo los muslos del felado se van cerrando a su alrededor, atrapando sus mejillas –si el felador es del tipo “orejas desabrochadas” con más motivo aún- y que ese aprisionamiento se haga también con su ritmo, su tempus, porque el felador sentirá ese calor de los muslos, el tacto del vello; notará como las carnes del felado, con el interior de sus muslosrodeándole, le amortiguará e incluso privará del sentido del oído, con lo que el felador podrá llegar a oírse el zumbido de su propio riego sanguíneo palpitando a toda velocidad. Se sentirá, “abrazado” muslonamente por el felado, envuelto en los efluvios de sus sudores y si éste es suficientemente hábil, conjugará dicho cepo con, pongamos, un recorrido con los dedos por la base de la nuca del felador, allí dónde convergen los nervios espinales antes de entrar en el cerebro, vía bulbo raquídeo. Ésa zona –tan poco trabajada- es uno de los centros nerviosos más importantes de cualquier animal. Tanto que, en tauromaquia, es donde se da la “puntilla de gracia”; que, aquí, sería el remate sexual. Si el felado lo hace bien, verá toda la espalda del mamador erizarse por el inmenso placer con el que están siendo correspondidas sus dotes de tragasables.

Y si lo hace aún mejor, aprovechará que tiene al felador en cuclillas para, con la yema del dedo gordo del pie, acariciarle el esfinter, para que el felador sepa que, si gusta, puede darse gusto –valga el requiebro- sentándose poco a poco sobre ese dedo hasta que su ano lo atrape y engulla.

Bueno, quedando como quedan variantes como el 2X1 en doble vertiene “donde come uno, comen dos” o “a mi me daban dos a comer” –cada uno de ellos, todo un tema en si mismo- podría extenderme “ad infinitum” –que verborragia no me falta- pero sirva este par de apuntes para finalizar con la primera disensión: el tema es tan largo, vasto e interesante que si bien no podemos descuidar “cómo comemos”, queda –¡y mucho!- por hablar de “qué nos comemos”. Cierto que en el primer post sobre el tema se habló de tamaños y formas, pero quedan razas, colores y texturas higienes… y sus carencias; mitos, fantasías y realidades indisolublemente asociadas a las distintas peculiaridades de la raza humana. Como también quedan los topicazos, vía “descubrimientos”: bajarle la cremallera a un albañil nos presupone unos gayumbos sudorosos y una polla con requesón caducado; mientras que si lo hacemos con un banquero, los interiores serán inmaculados y el capullo lavado con Norit. Pues la realidad desmonta una y mil veces la hipótesis. Hay obreros cuyo interior es más pulcro que una patena y financieros trajeadísimos que llevan sus honduras a tal extremo de suciedad que son todo un catálogo de escatología andante.

Y no hablo por hablar: tiempo ha, en la red había un blog de un banquero francés que exhibía con todo lo lujo de detalles los slips eyaculados, día tras día, trallazo sobre trallazo, que se ponía para ir a trabajar. Se retaba a sí mismo a ver cuántos lechazos y días seguidos era capaz de llevar encima sin levantar sospechas olfativas entre sus compañeros de trabajo. Llegó a publicar hasta fotos de su despacho en plena Défense –el Manhattan de París- exhibiendo sus acartonados calzoncillos bajo su impoluto Armani. Ah, y su audiencia de seguidores era monumental.


lunes, 27 de septiembre de 2010

Combo fetish

¡Qué gusto da cuando se combinan varios elementos de los que más te gustan!


PATAS ARRIBA + RIMMING
+ barbas + calvos + manos...

RIMMING + CALVOS

PATAS ARRIBA + CADENAS
+ piercing + vello...

sábado, 25 de septiembre de 2010

Hombres encadenados: bonus track

De entre las imágenes que barajé para la entrada sobre los hombres con cadenas y colgantes, hubo uno que me encendió especialmente. Una de esas imágenes en que absolutamente todos los elementos se mezclan para impactar en el lado más cerdo de mi mente:

Torso perfecto

Ya avisa el bueno de Conrado en el post de donde tomé prestada esta foto que le encantan todos los torsos que aparecen en él. Pues sí... ¡Sí! Me fascinan estos torsos a medio camino entre el músculo y la grasa. Evocan un pasado de potencia física y deportes dinámicos al mismo tiempo que hacen evidente un presente de metabolismo bajo y tapas con los amigos. Este es un tema delicado de explicar, pero una de las cosas que más me excita de los hombres maduros es precisamente pillarlos en su declive físico. Comparando, claro, con el arquetipo de la sociedad. Porque a ver quién le dice a este hombre que su cuerpo está en declive...

Estos cuerpos en los que el vello delimita claramente las diferentes zonas (pectoral izquierdo, pectoral derecho, vientre) me obsesionan. En este caso, el vello subraya una incipiente barriga que me cuesta dejar de mirar para ponerme a escribir.

Rostro afable

La impoluta blancura de su barba y esa sonrisa me desarman. Es la sonrisa del padre de la novia. La sonrisa del profe de música. La cara del director del coro. Es el padre de mi mejor amigo. ¿Qué demonios hace, entonces, desnudándose frente a mí?

Detalles sórdidos

Ya sabéis que estas cosas de romper lo convencional me enloquecen:

Lote completo de oros: no sólo la cadena que lo ha llevado hasta mí, sino que además lleva anillazo, pulseraza y relojazo. Nadie de mi generación va tan cargado. La de mis padres sí: hombres casados que le dan un valor sentimental a cada una de estas piezas. La que viene después de mi también: macarras adolescentes que se recubren de oros para parecer... algo.

Moreno paleta: sobre todo evidente en las piernas. Adorable.

Ropa de hombre casado: el hecho que se deje fotografiar con los calcetines es significativo. La camisa que sostiene en una mano, también. Pero los slips comprados por su esposa en un pack de 5 es algo que me pone del revés de un modo violento y animal.

El entorno: lo cutre de la habitación y su mobiliario empuja mi mente al familiar entorno de los apartamentos por horas. A los amantes que buscan hueco. ¿En qué otra circunstancia haces fotos mientras te desnudas para follar? Le haces fotos a tu plato de pasta si te escapas de vacaciones a Italia. Por la novedad. Porque sabes que no sabes cuándo podrás volver. No cuando haces en tu casa los spaghetti de cada jueves.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Wishlist: piercings

Hasta ahora os he ido contando mis experiencias y mis fetichismos. Cosas que siento, que he vivido o que he probado. Ahora también pretendo contar todo lo que me queda por hacer. Cumplir morbos que tengo y que aún no tuve ocasión de tachar de la lista. O de pasar a la lista de fetiches.

Empezamos con:

Por sí solo un piercing no me dice nada. Por eso no lo considero un fetichismo y, por tanto, nunca he follado con un tío sólo por probar el acero quirúrjico. Pero tampoco me lo he encontrado nunca. Será que mis parejas sexuales han sido menos de las que podáis pensar...

Poco a poco se ha ido despertando el gusanillo dentro de mí. Con el tiempo, el bombardeo de imágenes de pezones anillados y pollas rematadas con un aro ha ido haciendo efecto. Ha pasado como con los tatuajes: de ser algo de raros y pirados se ha ido generalizando. Pero los tatuajes no me motivan. Los piercings cada vez más.

Primero eran detalles. Una anécdota en un hombre que por sí mismo ya me encendía:


Cuerpo hemosísimo, vello cano, cabeza pelada, barba... El arito es totalmente opcional.

Antes de generalizarse, los primeros piercings se los vi a los raritos de la escena gay: sadomasoquistas que se remechaban el cuerpo igual que si fueran las piezas de cuero que vestían. Por eso en mi subconsciente estas cosas han quedado ligadas a los juegos de dominación que tanto me excitan. Al icono de macho ante el que postrarse. 

Si te lo paras a pensar, no hay nada de masculino en colgarte un pendiente. Es más, recuerdo el momento en que los chicos del instituto empezaban a hacerlo como signo de rebeldía. Porque eran los gallitos de la clase, que si no el insulto estaba claro: maricones. Importaba no sólo el tipo de pendiente (aros vs. bolitas) sino que además, puerilmente, si te lo colgabas en la oreja izquierda no pasaba nada. Era la derecha la comprometida.

Ahora hemos trascendido esta tontería y los machos más rotundamente machos pueden ornarse las orejas con piezas de joyería fina como ésta:


De todos modos, yo sigo con el mecanismo mental de asociar el piercing a escenas de sexo húmedo y ruidoso. Al macho alfa. Al tipo de mente retorcida y deseos sexuales aún más intrincados. 

Curiosamente, lo identifico siempre con alguien activo. El morbo que me puede despertar el piercing no lo asocio nunca con alguien sumiso o pasivo. Supongo que los veo como botones que, al activarlos con mi lengua juguetona, obtienen como reacción una penetración furiosa.

La perfección del pectoral de este tío es impecable, tanto en la forma del músculo como en la cantidad, distribución y tonalidad del vello. Derramaría mi sangre gustoso en ese altar. Uy, perdón, de nuevo el plano contrapicado me ha tendido una trampa.

El caso más claro de asociar piercing con activos es el Prince Albert, o PA, o "el de la polla". Primero, claro está, por el hecho de USAR eso que me llama la atención, no ser solamente un espectador. Saber si se siente algo cuando se te mete dentro y se refrota en tu recto. Pero luego, y relacionado con esto, por regla general me desmotivan las pollas flácidas en los tíos que me estoy follando. Cuánto más raro debe quedar un pene dormido, bamboleándose dormido con un aparatoso aro de metal.

Hay casos extremos, como el este chico:


Un rapado como éste ya sabe que tiene tema conmigo seguro. El cabrón además sabe sacar partido de sus músculos por más tonta que le quede la pose. Esta foto me parece super bien hecha por el efecto de luces y sombras que consigue. Todo subrayado por su vello. Pero no hay nada en esa foto que diga ACTIVO. No me pondría de rodillas ante un tío así. Ni espero que me reviente a pollazos. Especialmente si de camino al baño para hacer la foto le he visto un culo tan sumamente apetitoso como éste:

 

Pero volviendo al tema. Lo que me fascina de este tío es esto:


Para cuando llegara a tragarme esa anillaza ya daría lo mismo seguir dilatando: su rabo es casi la mitad que su acero. ¿Cómo sentir eso en acción?

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Fiesta de la espuma

Se acabó agosto y el verano empieza su recta final. Es momento de aprovechar las últimas fiestas de la espuma.

Ya no sé si es semen o espuma de afeitar. Pero el efecto es maravilloso. Un hombretón con ese cráneo perfecto, ese no saber dónde empieza la barbar y termina el pelo de la cabeza y esos pezones excita haga lo que haga. Pero lo que se me aparece por las noches en mis sueños húmedos es ese gesto de la boca. Oh Dios...

sábado, 28 de agosto de 2010

Contrapicado

Mi naturaleza sumisa hace hincarme de rodillas ante un ejemplar poderoso de macho. Es una posición natural para mí y por eso todas las fotos que veo de hombres en contrapicado me llegan de un modo especial.

Estar de rodillas es una experiencia de sumisión fantástica. Para mí es disfrutable en sí misma. Es el reconocimiento implícito de la superioridad del otro. Es la dulce espera del momento en el que serás requerido. Es la oportunidad de admirar al hombre al que te estás entregando desde una postura dócil y relajada. Es la tensión de estar tan y tan cerca del miembro viril de alguien así.

Si además el hombre es como éste... soy capaz de cualquier locura. Esas manos son intensamente hermosas. Ideales incluso en la elección de la postura. La definida barriga peluda y los pectorales rematados por pezones son la perfección. Y a pesar de que la cara de este macho quede relegada a un plano secundario, la elección de dejarse esa barba cana es de una sabiduría acojonante.

Detalle final: no, no mencionaré la polla. No puedo dejar pasar el hecho de constatar una vez cómo me excita esos calcetines blancos asomando por lo que parece una bota bruta y tocha. Babeo.

viernes, 27 de agosto de 2010

Saturno dándole su merecido a sus hijos

Internet tiene estas cosas, que todos acabamos colgando las mismas fotos a pesar de lo grande que es la red y de la afición que tiene la gente por desnudarse. Pero a pesar de esto siempre descubres alguna sorpresa, como la segunda parte de la foto que colgaba el otro día.

La sorpresa incluye darme cuenta de que uno de los hijos, el más irreconocible de todos en la foto anterior por estar centrado en su papá, es un viejo conocido mío: Jake Mitchell, estrella de HotOlderMale.

El mundo es un pañuelo. Y un pañuelo es lo que necesito ahora mismo después de este subidón.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Lloraría

Hay hombres TAN perfectos, que lloraría.

Decid una parte del cuerpo que no sea perfecta.

Polla

Perfecta. Aún no os he hablado de lo que me motivan las pollas circuncidadas. I like them cut. Y ese tono de piel rosado, como el de todo su cuerpo, es realmente bonito. Además, lo siento amantes del vello agreste, me parece que su vello púbico está podado al milímetro.

Brazos

Perfectos. No los necesito más anchos. Me gustan sólidos, nervudos. Ese hombro brillante por el sudor es increible. Más aún la vena que recorre su bíceps. Ese antebrazo que desemboca en una mano venosa, fina pero firme, es de esas cosas que me haría llorar.

Torso

Perfecto. Macizo y compacto. Hay tantísimos detalles que no tengo palabras para describirlos. Sólo me queda enumerarlos: los pliegues que marcan sus músculos en las dorsales, la tira de vello que desciende por sus abdominales, las dos placas que son sus pectorales maravillosamente velludos, sus pezones... La foto misma es perfecta por haber sacado la mejor perspectiva de este hombre perfecto. En el detalle de los pezones queda evidente: uno de frente y el otro de perfil. Podemos ver ambas perspectivas y excitarnos con la promesa de ese pezón erguido y duro.

Cara

Perfecta. Tengo debilidad por estas facciones: cara delgada y alargada, con una barba ligera que la estilice. Obviamente, una barba cana como la suya. También una nariz alargada y algo aguileña que contribuya a la ilusión óptica.

Podríais decir que la gorrita resulta ridícula. Pero es perfecta. 1) porque ante tanta dolorosa evidencia deja lugar para la imaginación... (((¿¿¿será calvo???))) (((seguramente sí... los calvos son los que se protegen del sol con gorras))). Y 2) porque precisamente por fuera de contexto añade un toque de realismo a la imagen.

Por eso quiero llorar. Porque este hombre existe de verdad.

.

domingo, 8 de agosto de 2010

Sin quitarse la camisa

Con este debería  tener una bonita relación. De vernos cada día y follar mucho. Porque me obsesiona la idea de mamarle la polla hasta vaciarle de leche ese par de cojonazos que tiene. Pero también me sabe muy mal tenerlo ahí sin desenvolver. Con los pezones a buen recaudo.

Así que éste sería el tipo de hombre perfecto al que recibir cada tarde después de su dura jornada laboral y tenerle preparadas las pantuflas, el periódico... y el lubricante. Detrás de cada sumiso hay un chico machista.

Detalles: el rictus de la boca. Lo bonita que le ha quedado la polla con esa luz.

jueves, 5 de agosto de 2010

¿Me lo follo? ¿No me lo follo?

Mi predisposición a ser follado por un maduro es clara. Los machos son para hacerlos sudar. Pero hay hombres de figura poderosa que se ofrecen de un modo...


¿Lo más curioso? Que me excita sobre todo la pose. Pero para nada este mi tipo de pasivo.

Para empezar, de cintura para arriba es un dios griego (de los viejos y poderosos, no de las nuevas generaciones de efebos): la barba, su pelo cano cada vez más escaso, un torso enorme y unos tríceps desarrollados.

Luego está claro que trabaja en el gym mucho más la parte de arriba que la de abajo. A pesar de tener un muslo muy hermoso, decididamente no tiene buen culo. Corrección, porque ojalá tuviera yo un culo así: no tiene de esos culos que dicen "Reviéntame".

Cambiemos el escenario: el mismo hombre, con el traje a medio poner. La chaqueta a sus pies y la camisa medio abierta, dejando ver su torso a medias. Estoy seguro que mi ojete se abriría goloso ante esa visión.

Pero hoy, querido, te follo yo.

.

domingo, 27 de junio de 2010

offtopic pelirrojos: llegó el verano


Un nuevo caso de tío al que no miraría dos veces si no fuera por un argumento de peso: esa maravillosa mata rojiza que tiene entre las piernas. Me vuelve loco incluso viendo que se la recorta. Pero afortunadamente esa hermosa polla dura hace que la imagen sea perfecta


Reforzando poderosamente el conjunto: la barba. Este generoso chico es consciente de que nos decepciona no poder disfrutar de su vello especial en el pecho. Por eso nos lo vuelve a ofrecer en su cara. Posiblemente su madre le diga que le hace parecer mayor. Afortunadamente, las madres siempre tienen razón.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...