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sábado, 31 de marzo de 2012

F*** Me I'm Famous

El omnipresente David Guetta monta una fiesta en el Pachá de Ibiza cuyo nombre siempre me ha hecho mucha gracia: fóllame, que soy famoso.

Yo no soy guapo ni tengo un cuerpazo, por lo que dificilmente podré tirarme nunca a un famoso de los de verdad. Ni siquiera podré tener nunca contacto visual con sus intimidades. Según el caso, ni siquiera de algo tan poco íntimo hoy en día como un pezón. Lo asumo. y me conformo. Además, veo que no estoy solo porque los quioscos se inflaman cada vez que pillan a un famoso en la playa. 

Pero siempre me quedará la imaginación...

...y pensar que cierto expresidente de club deportivo se parece cada vez más a cualquier cerdazo que campa por las playas españolas aunque no tenga yate...



 ...que cierto duque consorte recién llegado saciará sus reprimidos instintos sexuales conmigo (porque no me jodas, hombre, no me jodas)...
 


 ...que cierto actor limitado y, por tanto encasillado, de registro único y condenado a hacer papeles secundarios de bruto ignorante decidirá hacerme sesiones privadas de su animalidad e instinto natural...


Algún día haré mis sueños realidad, aunque sea con uno de estos dobles anónimos. Aunque espero que otros loquitos como yo no me copien la estrategia... Sólo faltaría que el sosías se haga famoso a su vez, que ya sabemos lo que pasa...

lunes, 4 de abril de 2011

Dos de seis

El rugby es, posiblemente, el deporte con el que más se estimulan los amantes de los tíos recios. Bueno, con el permiso de la lucha en aceite, que el Kirkpinar turco ha dado materia para muchos pajotes.

A mí jamás se me había pasado por la cabeza documentarme sobre rugby. Hoy en día hay toneladas de carne disponible sin necesidad de hacer investigaciones. Pero claro, de repente, en un blog vecino, te encuentras con este pedazo de tiparraco:

John Hayes, rugby player
La verdad es que a lo que se dedique semejante morlaco es irrelevante. Yo sólo quiero derrarmar todos mis fluidos sobre ese cráneo brillante. Colocar mis pies en esos increíbles hombros para afianzarme durante sus embestidas. Claro que ahora caigo, joder. Precisamente el cuerpo de este bruto se ha construido para ser un ariete. ¡Ahora entiendo qué le ven al rugby!

Irremediablemente indago sobre este nuevo motivo de desvelo. Es curioso que no sepa el nombre de un porcentaje elevado de tíos que me han follado, pero en cambio me interese por los detalles de pajeos cibernéticos. El caso es John es irlandés, con lo que el factor guiri añade carga erótica al asunto. Pero además parece tener sangre de orco de Moria:


Todo me lleva al tío Hairy. La primera foto, con ese WET descomunal que seguro que le provocado un trallazo súbito. Las orejas "desabrochadas", de las cuales una se ha llevado un buen muerdo en la segunda foto. ¿Habrá sido el tito H. el causante de esa lesión?

De todos los viciosos que conozco por aquí, él es el que más puesto esté en esto de correr con un melón agarrado. Ahora no recuerdo de cuál de las seis naciones es, pero de por ahí era. Seguro que, si se lo pido, me invita a ver un partido juntos. Como es tan amable, querrá explicarme las reglas. Aunque si hay Guinness de por medio y johnhayeses por todos lados no creo que escuche demasiado. Probablemente salga más a cuenta ponernos en plan ese plan "me gusta el futbol" que tanto morbo me da con los papis castizos: comerles la polla durante 90 minutos, desnudito desde el suelo. En ese caso, nota mental, no deberé beber demasiado, porque a lo que yo me meta en el estómago deberemos sumar las pintas que suelte el tito por su rabo. Y si su equipo preferido pierde, mejor: le diré que descargue su rabia azotando mis nalgazas peludas.

¿Veis como el rugby me hace desvariar?

Pero no soy el único. Lo siguiente es una búsqueda genuina y sin retocar sobre otro jugador de tan entretenido deporte, Ben Cohen:


Creo que no necesito explicar por qué sólo dos de entre todas las imágenes que aparecen como destacadas están vinculadas con lo estrictamente deportivo. Os pondré una en grande porque a estas alturas tendréis la mano del ratón ocupada y hacer click en la foto de arriba es un esfuerzo:


Así que tenemos a un irlandés y un inglés. Escalofríos me da pensar lo que me deparan las cuatro naciones restantes. ¡Y vértigo es lo que siento cuando me anime a cruzar hasta Oceanía!


¿Lo de "kiwis" es por sus cojones?


domingo, 3 de abril de 2011

La perfección tiene pies

Y la perfección no es, para nada, un término absoluto. Así que no exagero.

Está la perfección del daddy amable. Del padre de familia, presidente de la comunidad de vecinos y que acude a misa el domingo. El que lee un cuento a sus hijas cada noche antes de acostarse. El que se mantiene en forma jugando al pádel con los compañeros de oficina. El que renuncia a usar Grecian 2000 porque ya no hay forma de disimular las canas que asoman por el cuello de la camisa.


Y me da igual que la uña de un pulgar parece que se le vaya a desprender tras un incidente necroso: me lo comería por los pies.

Luego está la perfección del cerdaco. Del tipo cuya mezcla de características dérmicas y pilosas ofrece una constante sensación de suciedad. De sudor rancio y penetrante. De sexo bruto y animal. Veo a un tío así y me dan ganas de vaciarle todo el cargador encima: tanto los trallazos de lefa como las rafagas de mi vejiga. Parece lo natural, dadas las circunstancias. Como también es lo lógico que me acabe abriendo el culo horadando con esa mándibula de cerdas níveas. O con esas manazas peludas, también me vale.



Pecando de inocente, diría que el efecto conseguido con el escorzo de la pierna izquierda del cerdaco me pertenece sólo a mi. La hermosísima perspectiva del pie y la preternatural cualidad del pelo de la pierna, que alcanza el clímax en la rodilla doblada. Pero estoy seguro que si esta foto ha llegado a este blog ha habido miles de maricones antes que se la han pelado como un mono ante esa misma rodilla.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Italocerdo

A estas alturas no es raro que alguna foto tuya comprometida haya acabado donde no debe. Todos nos metimos en internet en su momento sin ser muy conscientes de hasta dónde podría llegar. Pero si actualmente te has convertido en elemento recurrente de los blogs de tíos cerdos es todo tu culpa. Eres un exhibicionista sin pudor alguno.

Lo mejor de estos famosos anónimos es que permiten inventarte un trasfondo que adorne el instinto primitivo que todos despiertan. Así  las pajas son más divertidas.

Hoy os traigo a... Italocerdo.


No se por qué, pero este hombre me evoca un aire italiano. Quizás es porque le sentaría de muerte una camiseta imperio llena de mugre, con lamparones de salsa boloñesa reseca. Pero al cabo de unas cuantos fotos descubrí que por lo menos su dominio de mail es francés.


Qué cosas tiene el acoso encubierto. De todos modos, para mí será Italocerdo hasta el final de sus días.

De más está hablar de la cara, tez curtida y pelos silvestres de Italocerdo. Ya lo véis. A mi, además, me fascina un elemento que siempre está presente en sus fotos: su reloj.


Este pedazo de peluco es un reloj de padre de familia. El que suele llevar también una cruz de Caravaca al cuello. De camionero de área de servicio que busca bocas tragonas. Descargar los cojones.

Pero además de su colección de relojes retro, Italocerdo tiene una colección importante de sofás y butacas. O por lo menos eso es lo que se desprende del hecho de que siempre salga recostado en uno diferente.


Como habéis podido ver, Italocerdo se caracteriza por adoptar básicamente una solo pose: sobacos al aire. Las únicas variaciones radican en el brazo que airea. Yo a un tío con esa cara, ese tono de piel y esos pelos silvestres no puedo más que atribuirle un intenso olor corporal que predispone al cerdeo. Si ya está sucio, no creo que le importe pringarse más.

Me dan unas ganas terribles de mearlo de la cabeza a los pies. Deleitarme en el efecto de los pelos húmedos y rellenarlo por todos los agujeros disponibles. Y mira que soy más de zapatos que de zapas.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Hijos de Albión

Me ponen los hijos de la Gran Bretaña. Todos en general, pero hay cierto fenotipo que me vuelve loco:
Como tengo poco trato con este tipo de personajes importados del norte, nunca he tenido ocasión de comprobar si estos rasgos característicos y esta tez rosada son propios de cierta raza en concreto. Es como cuando digo que me ponen los japoneses y, en mi ignorancia, acabo masturbándome con fotos de chinos, filipinos o incluso latinos.

Esto es como todo: al final puede más la fantasía. Y los ingleses (por abreviar, no se me ofendan galeses, escoceses, irlandeses y demás) dan mucho juego.

Sir Daddy

Tenemos al británico afable y refinado. El gentleman. El mentor. Impecable en sus modales y en su vestir. Traje. Corbata. Zapatos relucientes. Culto y conversador.

Pero yo soy de los que piensa que Higgins se le acabó metiendo a la Doolittle, deliciously low y horribly dirty como era la muy zorraca. No en vano, el término "disciplina inglesa" evoca profesores viciosos y con una vena sádica importante.


Pig Daddy

En el lado blue collar tenemos al cerdo de zona industrial. La tez rosada de este se debe más probablemente a su alcoholismo socializado. Saldrá del pub a gatas, pero no descansará hasta ponerte a ti de cuatro patas para petarte bien el culo. Su concepto de disciplina inglesa es menos refinado: directamente te muele a palos en cualquier momento de fervor etílico. Cabe decir que seguramente le recuerdes a su esposa. Tanto como cuando se corra en tu recto como cuando te hostie.
Por supuesto, cualquier punto medio del espectro es posible. De hecho, con un británico nunca puedes estar seguro de nada. Me excitan las contradicciones y las paradojas. Y una sociedad como la británica está llena de ellas. Como la japonesa: tanta formalidad aparente esconde algo muy sucio y húmedo. Me encanta.

Ahora caigo, de hecho, que mi querencia por los pelirrojos puede ser una parafilia derivada de ésta. No sé. Casi estoy llevando mi autoanalísis muy lejos.

Lo que sí es cierto es mi fetichismo hacia este tipo de rasgos. Sólo así se explica que me inflamen por igual hombres entrados en años y yogurines.
25 años y ni un pelo en el cuerpo. Pero ojalá lo pillara saliendo del pub.
God Save the Queen

viernes, 19 de noviembre de 2010

Viejos conocidos

El biberón que fascinó a Albert 
Aparición estelar: Motivo #163 por el que me vuelven loco los calvos

De hecho a quien usé para ilustrar mi post fue al calvo que se pone las botas con el semen del otro. Pero un amable lector y comentarista, Albert, me hizo ver que el eyaculador no era moco de pavo. Y esta foto lo demuestra sobradamente.


Desde cualquier ángulo
Aparición estelar: Contrapicado

De frente me provoca las mismas sensaciones.




"El tetas"
Aparición estelar: Los machos son calvos

Se parezca o no al seleccionador nacional, lo cierto es que me lo follaba durante 90 minutos más prórrogas y penalties.

jueves, 21 de octubre de 2010

El bello y la bestia

Es viejo, feo, calvo, con unas orejas desproporcionadas, boca de pato, buche arrugado y pelos en la espalda.


¿Por qué entonces tiene esa cara de satisfacción?

Posiblemente porque se ha estado follando un culo de niñato durante un buen rato y ha acabado lefándole toda la cara de niñato. Esta cara de niñato:

Los dos felices amantes son los protagonistas de una escena de acción de las que corren por Internet. He llegado a obsesionarme con ella en los últimos días. Es un ejemplo casi perfecto de perversión maduro-joven. Con final feliz, claro. Porque hay jovencitos que se dejan seducir por verdaderos trols. Lo cual es una variable mucho más morbosa y de mi estilo, por qué lo voy a negar.

Pero analicemos la escena en cuestión, el equivalente hollywoodiano de mis propias experiencias con maduros definitivamente feos:


La escena empieza con el efebo sentado absurdamente en tierra de nadie. El maduro pasa, buscando guerra, e inicia el rito de apareamiento. El tipo, como he dicho antes, es un retaco calvo y arrugado. Pero le hecha un par de cojones. Su pose y actitud es como de merendarse un par de culitos cada día. Y eso pone mogollón. Lo del cigarro es un truco de puta madre para dártelas de macho y potenciar una boca de baboso.

Es el típico caso en el que el joven se pone cachondo y decide irse a casa del otro no por un tema físico. Sino por morbo puro. Por follar con un tipo que podría jugar con su abuelo al mus en el bar. De un rubito así se espera que le meta mano a la jefa del equipo de animadoras hasta dejarla preñada en el aparcamiento del baile de promoción. No que se deje petar el culo por un viejo con cara de sapo.


Llegamos a una escena clásica: la escena del sofá. "Esto es la cocina, esto es el salón, siéntate y cuéntame cómo te va el cole". Me encanta cómo el maduro se exhibe ante el chaval, quien a su vez está intentando mantener en tensión su pose modosita.


Llegamos al momento crítico: en el que cada uno se desnuda por su lado, por acelerar el momento, y se ponen todas las cartas encima de la mesa. Haced click en la imagen porque la he colgado especialmente grande para que captéis el contraste:

¿Es o no es una monada el chaval? Atlético, carnes prietas, piel blanquita y sazonado por un poco de vello que lo aparta de la senda de las niñas y lo mete en el campo de los hombres. Con un generoso par de cojones que cuelgan orgullosamente.

El viejo... ¿es o no es el puto Cuasimodo? Jorobado, arrugado, con los pelos abandonados en los lugares poco adecuados. Y congelado en una postura nada dignificante. 

En un mundo sin guión, sería el momento en que el chaval cobrara conciencia de lo que iba a hacer. De escoger voluntariamente destruir el orden social y las convenciones biológicas y morales. De consumar un apareamiento depravado. De pensar en mamá y en cómo se horrorizaría de verlo así.

Ah, pero espera.

El macho se incorpora. Y, oye, no está tan mal.


Tiene una parte delantera potente. El tío se ha cuidado el cuerpo. Y esos pelos son super cachondos. Sobre todo con esas canitas. Y el pedazo pollón que tiene no es nada desdeñable. ¡Joder con el viejo!


Lo que este niñato pasivazo no ve, y de hecho le daría igual, es un culazo increíble. Independientemente de cómo sea el que tenga entre las nalgas, lo cierto es que el culo del tipo es un agujero negro que absorbe todas las miradas. A estas alturas, aunque te dé asco el pelo en la espalda... ¿qué más te da? 

Al culo de este tío volveremos luego. Prosigamos.


Está claro que a nuestro amiguito realmente el jorobadito lo vuelve loco. Empieza por una clásica, pero efectiva, aproximación de mamada asistida: aguanta el rabo con una mano mientras chupa. Le debo a Albert un post sobre mamadas, pero adelanto que cuando el mamado adopta una postura contemplativa como la de éste, es el mamador quien tiene que asegurar la estabilidad del ajetreo.

Inevitablemente, llega la enculada.


En mi realidad, se trataría de una follada cutre en alguna cama de sábanas ridículas. Se trataría de un baboso sin ningún mérito estético e intentaría clavármela a pelo por si cuela. Se trataría de darle un punto masoquista al encuentro bailando con la más fea.

Pero en el mundo de las pelis el viejo callo acaba cobrando unas dimensiones casi épicas. Esta foto es pura plástica. Me obsesiona especialmente la composición que consiguen los muslos de ambos hombres. El paralelismo va más allá de la postura: son dos versiones del mismo muslo. Este hecho une los amantes ante mis ojos de un modo más íntimo que el pene que el nene tiene metido en el recto.

Al final, llegan las pajas que ofrecen la cara más cinematográfica del orgasmo de los chicos. Pero antes hay un glorioso tramo final de follada.


Disculpad la marca de agua, pero soy pobre. Sólo espero que por lo poco que veáis quedéis tan extasiados como yo con el modo en que este cabrón mueve su culo. Es pura poesía. Cerda. Pero poesía.

Moraleja: lo importante está en el interior... ¡de la camiseta y los pantalones!

sábado, 25 de septiembre de 2010

Hombres encadenados: bonus track

De entre las imágenes que barajé para la entrada sobre los hombres con cadenas y colgantes, hubo uno que me encendió especialmente. Una de esas imágenes en que absolutamente todos los elementos se mezclan para impactar en el lado más cerdo de mi mente:

Torso perfecto

Ya avisa el bueno de Conrado en el post de donde tomé prestada esta foto que le encantan todos los torsos que aparecen en él. Pues sí... ¡Sí! Me fascinan estos torsos a medio camino entre el músculo y la grasa. Evocan un pasado de potencia física y deportes dinámicos al mismo tiempo que hacen evidente un presente de metabolismo bajo y tapas con los amigos. Este es un tema delicado de explicar, pero una de las cosas que más me excita de los hombres maduros es precisamente pillarlos en su declive físico. Comparando, claro, con el arquetipo de la sociedad. Porque a ver quién le dice a este hombre que su cuerpo está en declive...

Estos cuerpos en los que el vello delimita claramente las diferentes zonas (pectoral izquierdo, pectoral derecho, vientre) me obsesionan. En este caso, el vello subraya una incipiente barriga que me cuesta dejar de mirar para ponerme a escribir.

Rostro afable

La impoluta blancura de su barba y esa sonrisa me desarman. Es la sonrisa del padre de la novia. La sonrisa del profe de música. La cara del director del coro. Es el padre de mi mejor amigo. ¿Qué demonios hace, entonces, desnudándose frente a mí?

Detalles sórdidos

Ya sabéis que estas cosas de romper lo convencional me enloquecen:

Lote completo de oros: no sólo la cadena que lo ha llevado hasta mí, sino que además lleva anillazo, pulseraza y relojazo. Nadie de mi generación va tan cargado. La de mis padres sí: hombres casados que le dan un valor sentimental a cada una de estas piezas. La que viene después de mi también: macarras adolescentes que se recubren de oros para parecer... algo.

Moreno paleta: sobre todo evidente en las piernas. Adorable.

Ropa de hombre casado: el hecho que se deje fotografiar con los calcetines es significativo. La camisa que sostiene en una mano, también. Pero los slips comprados por su esposa en un pack de 5 es algo que me pone del revés de un modo violento y animal.

El entorno: lo cutre de la habitación y su mobiliario empuja mi mente al familiar entorno de los apartamentos por horas. A los amantes que buscan hueco. ¿En qué otra circunstancia haces fotos mientras te desnudas para follar? Le haces fotos a tu plato de pasta si te escapas de vacaciones a Italia. Por la novedad. Porque sabes que no sabes cuándo podrás volver. No cuando haces en tu casa los spaghetti de cada jueves.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Marco de Brute

No es que lo diga sólo yo. Es que ésta es la página web de este tío:
¿Qué veis? Pechazo. PEZONAZO.

Pues eso: el pecho de este hombre es simplemente PERFECTO. Analicémoslo a color:
Me vuelven loco estos pechos que son como dos grandes placas definidas. Planos, redondeados, con la hendidura en medio.

Me fascinan aún más cuando tiene el vello repartido de esta manera: las hebras de la parte inferior, la curvatura en la parte superior (que define aún más el límite del pectoral). Incluso me parece maravilloso el modo en que el vello de este hombre desborda y cae por entre sus pectorales para lanzarse hacia el ombligo.

El remate ya son esos enormes pezonazos. Hay veces en que si el macho de turno presenta un pectoral así me da la sensación de que podría pasarme horas admirándolo sin hacer nada más. Pero alguien con ese par de pezones me está provocando. Demanda una reacción por mi parte. Son como dos enganches que tiran de mi irresistiblemente.

Por si no lo conocéis, os presento a Marco de Brute. Un inglés de estos que se dedica a desnudarse allí donde va. Según su web, ha participado en 3 películas porno. Aunque su fama y su distribución por blogs de salidos como yo se debe principalmente a ser modelo de Butch Dixon. ¡Por muchos años!

Ahora que le véis la cara claramente entenderéis de dónde viene el "de Brute" de su nombre artístico. Es la ley del gym: hasta el tío más feo puede acabar siendo ídolo de masas.
La foto completa de la ampliación que hice antes. Para que podáis deleitaros además con sus antebrazos, sus manos venosas y esos músculos y pelos que parecen converger obsesivamente en un slip que de repente parece demasiado pequeño.
Aquí vemos cómo tener un pezón desarrollado requiere del mismo entrenamiento que tener un pectoral definidísimo. Por la cara que pone parece que estos ejercicios son más agradecidos...
En cambio podemos ver que a Marco no le cunde lo mismo ejercitar los glúteos. Tiene un culo chuchurrío, sin gracia. Realmente no hace ninguna falta que nos lo enseñe.
¡100% DE BRUTE!

martes, 31 de agosto de 2010

Remolino rojo

Si yo fuera un experto en Photoshop y pudiera cambiar el color del vello de este hombre como por arte de magia, creo que me pondría igual. Moreno, castaño, rubio... da igual. 

Los dibujos que conforma el pelo en el pecho de un hombre me resultan fascinantes. No me he parado a describirlo minuciosamente aún en este blog. Creo que mi nivel de filias sexuales es demasiado abultado para volcarlo todo de golpe.

De éste me encanta la espesura entre los dos pectorales y el modo en que los pezones quedan enmarcados. También la llamarada que trepa por la parte superior del pecho.

Pero luego, además, por supuesto: pelirrojo.

martes, 17 de agosto de 2010

Saturno devorado por sus hijos

Ya he hecho alguna alusión, de un modo u otro, al tema de la mitología griega o romana.Yo mismo he desarrollado mi propia mitología de una época donde las relaciones entre jóvenes y maduros eran promovidas y los dioses eran tipos barbudos y viciosos.

Así que veo esta foto y algo en mi cerebro explota.


Si ya resulta inquietante que los dos cachorros sean una copia el uno del otro, aún lo es más que tengan una referencia estética tan clara en el osazo al que complacen servilmente.

Y sé que ahora hay incluso un cliché estético gay con los tíos calvos y con barba. Y qu emuchos buscan "tíos parecidos" en sus perfiles de páginas de contactos.

Pero insisto: yo veo ésto y me llega muy hondo. A esa habitación que hay dentro de mí con la palabra TABÚ escrita en la puerta.

jueves, 12 de agosto de 2010

Premio de consolación


¿Sabes? Tú también me gustas muchísimo. No estás tan fibrado como el otro. Pero me encanta tu cuerpo. Y tienes mucho más pelo. Tus brazos pueden no estar tensos como cables de metal, pero tu hermosa polla promete ofrecer un nivel de dureza óptimo.

Ya sabes que tu cara me parece muy atractiva: delgada, alargada y rematada por un bigote sexy y una rotunda calvície. Y tus manos... qué decir de tus manos. Por el momento ellas me dicen que estás casado. Mmmm..

Pero él llegó primero. A ti ta daré un premio de consolación. Te daré mi boca, mi culo y mi polla para que los uses de consoladores. No llores. Si vas a soltar algun fluido, que sea tu semen.
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miércoles, 11 de agosto de 2010

Lloraría

Hay hombres TAN perfectos, que lloraría.

Decid una parte del cuerpo que no sea perfecta.

Polla

Perfecta. Aún no os he hablado de lo que me motivan las pollas circuncidadas. I like them cut. Y ese tono de piel rosado, como el de todo su cuerpo, es realmente bonito. Además, lo siento amantes del vello agreste, me parece que su vello púbico está podado al milímetro.

Brazos

Perfectos. No los necesito más anchos. Me gustan sólidos, nervudos. Ese hombro brillante por el sudor es increible. Más aún la vena que recorre su bíceps. Ese antebrazo que desemboca en una mano venosa, fina pero firme, es de esas cosas que me haría llorar.

Torso

Perfecto. Macizo y compacto. Hay tantísimos detalles que no tengo palabras para describirlos. Sólo me queda enumerarlos: los pliegues que marcan sus músculos en las dorsales, la tira de vello que desciende por sus abdominales, las dos placas que son sus pectorales maravillosamente velludos, sus pezones... La foto misma es perfecta por haber sacado la mejor perspectiva de este hombre perfecto. En el detalle de los pezones queda evidente: uno de frente y el otro de perfil. Podemos ver ambas perspectivas y excitarnos con la promesa de ese pezón erguido y duro.

Cara

Perfecta. Tengo debilidad por estas facciones: cara delgada y alargada, con una barba ligera que la estilice. Obviamente, una barba cana como la suya. También una nariz alargada y algo aguileña que contribuya a la ilusión óptica.

Podríais decir que la gorrita resulta ridícula. Pero es perfecta. 1) porque ante tanta dolorosa evidencia deja lugar para la imaginación... (((¿¿¿será calvo???))) (((seguramente sí... los calvos son los que se protegen del sol con gorras))). Y 2) porque precisamente por fuera de contexto añade un toque de realismo a la imagen.

Por eso quiero llorar. Porque este hombre existe de verdad.

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