Para culminar este mes de mamadas y pezones...
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jueves, 31 de marzo de 2011
jueves, 28 de octubre de 2010
Combo feet
Ahora que ya he introducido lo sugerente de un pie desnudo en mi mente enferma es momento de que entenendáis la potencia de estas imágenes:
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| HIJO DE LA GRAN PUTA PERFECTO DE LA CABEZA A LOS PIES + cadenita al cuello + eso que hace con el pulgar del pie derecho |
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| PATAS ARRIBA + rimming |
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| PIES + semen ¡Éstos SÍ que los lamería a gusto! |
lunes, 27 de septiembre de 2010
Combo fetish
sábado, 25 de septiembre de 2010
Hombres encadenados: bonus track
De entre las imágenes que barajé para la entrada sobre los hombres con cadenas y colgantes, hubo uno que me encendió especialmente. Una de esas imágenes en que absolutamente todos los elementos se mezclan para impactar en el lado más cerdo de mi mente:
Torso perfecto
Ya avisa el bueno de Conrado en el post de donde tomé prestada esta foto que le encantan todos los torsos que aparecen en él. Pues sí... ¡Sí! Me fascinan estos torsos a medio camino entre el músculo y la grasa. Evocan un pasado de potencia física y deportes dinámicos al mismo tiempo que hacen evidente un presente de metabolismo bajo y tapas con los amigos. Este es un tema delicado de explicar, pero una de las cosas que más me excita de los hombres maduros es precisamente pillarlos en su declive físico. Comparando, claro, con el arquetipo de la sociedad. Porque a ver quién le dice a este hombre que su cuerpo está en declive...
Estos cuerpos en los que el vello delimita claramente las diferentes zonas (pectoral izquierdo, pectoral derecho, vientre) me obsesionan. En este caso, el vello subraya una incipiente barriga que me cuesta dejar de mirar para ponerme a escribir.
Rostro afable
La impoluta blancura de su barba y esa sonrisa me desarman. Es la sonrisa del padre de la novia. La sonrisa del profe de música. La cara del director del coro. Es el padre de mi mejor amigo. ¿Qué demonios hace, entonces, desnudándose frente a mí?
Detalles sórdidos
Ya sabéis que estas cosas de romper lo convencional me enloquecen:
Lote completo de oros: no sólo la cadena que lo ha llevado hasta mí, sino que además lleva anillazo, pulseraza y relojazo. Nadie de mi generación va tan cargado. La de mis padres sí: hombres casados que le dan un valor sentimental a cada una de estas piezas. La que viene después de mi también: macarras adolescentes que se recubren de oros para parecer... algo.
Moreno paleta: sobre todo evidente en las piernas. Adorable.
Ropa de hombre casado: el hecho que se deje fotografiar con los calcetines es significativo. La camisa que sostiene en una mano, también. Pero los slips comprados por su esposa en un pack de 5 es algo que me pone del revés de un modo violento y animal.
El entorno: lo cutre de la habitación y su mobiliario empuja mi mente al familiar entorno de los apartamentos por horas. A los amantes que buscan hueco. ¿En qué otra circunstancia haces fotos mientras te desnudas para follar? Le haces fotos a tu plato de pasta si te escapas de vacaciones a Italia. Por la novedad. Porque sabes que no sabes cuándo podrás volver. No cuando haces en tu casa los spaghetti de cada jueves.
viernes, 24 de septiembre de 2010
Hombres encadenados
Comentaba el otro día que me atraen los hombres con metales añadidos. El piercing no es más que una forma elaborada de este tema. Su versión más asequible es la cadenita:
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| La pulserita ya me mola menos |
Mi teoría al respecto es que esta fijación nace en mi mas tierna adolescencia, cuando el material con el que fabricaba mi mitología erótica eran los padres de familia. La cosa funciona de modo similar a cómo los heterosexuales se ponen cachondos al ver un escote o una falda más corta de lo normal. Para mí era un acontecimiento sexual que un hombre llevara la camisa lo suficientemente desabrochada como para dejar asomar algo de vello.
Las cadenitas y medallas se convirtieron en mis cómplices en estas incursiones espía en el terreno de los machos. Es como si el perfil de hombre que usa algún tipo de colgante tuviera ya predisposición a desabrocharse un botón extra de la camisa. Y a ser velludo. Aunque posiblemente sólo recuerdo la marca que dejaron los peludos. Ya no sé dónde acaba la verdad y empieza la fantasía.
Esta foto parece sacada directamente de mi infacia. En el camping. Con el tío Ricardo dejándose ver de un modo absolutamente sexual para mi mente a medio formar. Siempre me han hecho gracia esas asociaciones de padres que velan por la moral de sus hijos y censuran actores y cantantes por sus actitudes. ¡Si seguramente el niño se ponga mucho más cachondo viendo a su padre en la playa!
Quizá ahora este modelo de atraccion masculina parezca horrible. Pero era lo que tenía en esa época. Ahora estas cosas se han sofisticado y los tíos Ricardos que de verdad me ponen son como éste:
La cadena se convirtió, entonces, en mi primer fetiche sexual. Era un símbolo que lo reunía todo:Mirilla a lo oculto, que me permitía explorar en la sexualidad de otros hombres. Como ya digo, eran como un hito indicador de un pecho sexy, generalmente peludo.¡Quién fuera cruz para confundirse con esa mata de pelo!
Báculo de autoridad del macho alfa, líder de la manada. En una época en que para mí ser activo y dominante era lo mismo. Las cadenas eran uno de esos estímulos que me colocaban siempre en el lado pasivo de la relación. Una consecuencia del despliegue de poder físico del macho follador es el bamboleo salvaje de su colgante, que golpea rítmicamente ese pecho que yo amo.
Signo evidente de perversión. El colgante recurrente en este país es la cruz. Otros llevan la medalla de la Virgen. No me excita el valor religioso en sí mismo, realmente. Pero sí el hecho de que alguien que muestra este tipo de convicciones sea capaz de romper unos cuantos mandamientos de un certero golpe de polla en mi culo.
Luego, con la globalización, llegaron los machos americanos a nuestras vidas. Con nuevos abalarios de significado más laico y físicos mucho más poderosos:
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| ¡Señor, sí, Señor! |
¡Bienvenidos sean! Para mí el valor de la cadena es simbólico antes que estético. Siempre hay momentos en que hasta el fetiche más potente alcanza un punto ridículo que te quita la libido. Pero, en general, no le hago ascos a nada.
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| Ejemplo de chico tirando a joven para mi estándar, con una cadena ridículamente larga y que tiene que trabajar sus posados para la cámara. Pero, joder, quiero que me folle una y otra vez. |
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| Rafa Mora pasado de vueltas, que si realmente viviera en España sería un cani. Pero yo no sabría decirle que no (suponiendo que él me dijera que sí). |
Esta entrada ha sido realizada como respuesta a un par de reflexiones de mi hermano Conrado. Fuimos separados al nacer y ahora nos hemos encontrado en el cyberespacio.
El nivel de coincidencia de nuestros fetiches y fijaciones es, a veces, tan brutal que me quedo sin temas de los que hablar porque creo que ya los ha cubierto él. Como en este caso, en el que él ya había expuesto su opinión sobre el tema de las cadenas.
Así que he tomado algunas de las mismas imágenes que usó él para construir mi entrada, como homenaje. He perdido la exclusiva de hablar de fetiches en la red, pero he ganado la complicidad que da precisamente no verte como un bicho raro en un mundo de sexo plastificado.
Os animo a leer su punto de vista, que es algo menos freudiano que el mío. A él le gustan ciertos tipos de cadenas pero abomina completamente de otras clases. ¡Disfrutadlo!
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