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sábado, 14 de abril de 2012

Chorreos

En esto de los blogs subidos de tono hay una tendencia a exaltarse y dejar caer lo primero que uno (no) piensa. Cuántas veces no habremos visto en los comentarios expresiones de "Quiero que este hombre blablabla" o "Yo a este tío le haría blablabla". 

Siempre me han hecho gracia porque suelen condensar de un modo muy transparente y honesto lo que yo intento adornar con palabrería superflua. Así que he decidido dar rienda suelta a mis bajos instintos de vez en cuando y dejarme de redacciones. Soltarlo a chorro. 

Cuando me topo con uno de mis fetiches en grado superlativo es imposible desligarlo de la práctica concreta a la que van directamente conectados. Lo contrario sería raro. Como decir que te encantan las pollas largas y gordas pero luego correrte sin bajarle los pantalones.

Por eso, además, esto sirve de juego con mis sufridos lectores. A ver si con el chorreo que suelto sobre el maromo en cuestión llegáis a ver de dónde viene mi exaltación. Cuál es el elemento que desencadena mis deseos más puros.


"¡Pégame! ¡Zúrrame!  ¡Castígame! Sacude mi cuerpo hasta las entrañas. Destroza mi esfínter con tus manazas. Dame la vuelta como un calcetín. Prométeme que cuando me hayas dejado exhausto y acabado me dejarás sollozar contra tu pecho."






"Cómeme el culo como un animal. Espero que no te asusten mis gemidos. Sé que no son muy masculinos, pero no me imagino cómo puedo aguantar el tipo con un huracán de pelo duro arrasando entre mis nalgas. Ya verás que es una zona sensible. Pero cuando veas que se pone roja de un modo alarmante... aprieta más fuerte".





"Voy a tragarme tu polla hasta los cojones, No digas nada. En ningún momento".



jueves, 28 de octubre de 2010

Combo feet

Ahora que ya he introducido lo sugerente de un pie desnudo en mi mente enferma es momento de que entenendáis la potencia de estas imágenes:

HIJO DE LA GRAN PUTA PERFECTO DE LA CABEZA A LOS PIES
+ cadenita al cuello + eso que hace con el pulgar del pie derecho

PATAS ARRIBA + rimming

PIES + semen
¡Éstos SÍ que los lamería a gusto!

domingo, 24 de octubre de 2010

Pies

La imagen recurrente de mis primeros encuentros sexuales es la siguiente:

Mis pies enmarcando la figura de mi amante. Manejados su antojo, para disponer mejor de mí.

Ya comenté que ésta es la postura que más me gustaba en mis inicios. Totalmente a merced del otro, abriendo mi culo de par en par. Pero también, a pesar de lo íntimo del acto sexual, marcando una distancia. Yo aquí (abajo) y tú ahí (arriba). Sin posibilidad de besos, caricias o un acercamiento más íntimo. Y en el caso en que de repente me diera por buscar algo más, serían mis pies los únicos con capacidad de llamar la atención de mi macho. Apoyándolos en su pecho o sus hombros. Dejando que se los lleve a la boca.

Los pies como timón de un macho gobernante
Sin darme especial cuenta le fui concediendo a la desnudez de los pies un valor erótico. Me excita poner las cosas en un contexto nuevo. Y el hecho de quitarme los calcetines ante otro hombre era la antesala de una de estas situaciones: mis pies desnudos plantados en el suelo del bosque con Goyo, mis pies desnudos puestos en el sofá de un desconocido, mis pies desnudos paseando por la sauna, mis pies desnudos tanteando el plato de ducha de un apartamento por horas, después de follar.

Es todo una cuestión de contexto: un pie desnudo en sí no me excita. No soy fetichista de los pies ni me motiva el simple hecho de lamerlos o que me los laman. Ni los calcetines ni los zapatos de ningún tipo. Pero aportan un nivel de intimidad al sexo brutal.

Dentro de este contexto de intimidad, me encanta sobre todo la sensación de abandono de un pie desnudo. No sólo en situaciones de relax, sino incluso durante el polvo. La mayoría de veces, todo el cuerpo trabaja durante una sesión de sexo: se busca la postura más excitante o cómoda, se toca, se lame, se abraza... y los pies quedan dispuestos como caen. Colgando en el aire o sobre un punto de apoyo. No hay nada en ellos que evidencie la tensión del momento. Volvemos a la eterna fuente de mis morbos: el contraste.
Hermosísimo galimatías de pies: tierno abrazo de los pies derechos, violenta pugna de los pies izquierdos

Así que os podéis imaginar el estado de excitación que me producen estampas como la siguiente:

martes, 5 de octubre de 2010

Wishlist: sexo en grupo

Sin darnos cuenta hemos ido asumiendo del porno proezas imposibles y sueños inalcanzables. Culos abiertos más de 200º, erecciones que duran horas, eyaculaciones torrenciales... La sublimación de todo esto son las escenas de sexo en grupo, donde varios machos se aparean briosamente en perfecta coreografía.
Si es que posan como para la portada del disco de la banda...
Personalmente estas escenas me cargan. Yo, que disfruto con los detalles, me pierdo en una avalancha de información que no disfruto apenas nada.
Tres escenas individuales a la vez. ¡Qué desperdicio!
En estos casos es en los que la realidad supera la ficción. Por más que sea un obsesionado de la parte estética del sexo, en este caso lo que me excita es la situación. El contexto. Y, por supuesto,, la parte sórdida y animal.
¿Qué hace un chubby tremendo refregando el rabo en el culo de un peludo con pinta de cerdo? Y a dos pasos de un cachas con ganas de dar leche... ¿Cómo han llegado aquí todos estos?
Las orgías son la máxima expresión del sexo por el sexo. Reservadas sólo para cierto tipo de tíos con pocos escrúpulos y una moral relajada. Están en las antípodas de posturas conservadoras de muchos homosexuales como "sexo con amor", "conocerte un poco antes de follar" o "sin foto de cara no contesto". Y eso me encanta. Depravación a tope. Incluso habrá tíos con custombres poco ortodoxas que sean monógamos convencidos y guarros por amor: hombres que gustan de rellenar de semen el recto de su amado para lamer el excedente. O azotarlos hasta dejar marcas en sus nalgas. O que se mean en la cara de su novio. Pero con amor.

En ese sentido, incluso los tríos se me antojan algo diferente del sexo en grupo, ya que muchas veces el juego a tres se genera en un contexto de pareja que busca un juguete que anime sus encuentros sexuales. Yo disfruto siendo cosificado en forma de dildo de carne, pero para ellos no deja de ser una experiencia en pareja.
"Mama bien y no mires a quién"
En mi experiencia en Internet es común ver intentos de montar orgías. La inmensa mayoría de propuestas nacen de calentones. Pocas son realistas, empezando por los requisitos exigidos para entrar a formar parte del afortunado grupo de folladores. A veces da la sensación que más que un plan de sexo se montan castings de pelis de Bel Ami.


Lo que no entienden es que el sexo en grupo, real, no entiende de exigencias. Mientras el grupo de menores de 27 años, más altos de 1'80, más delgados de 75 kilos y rasurados busca pasivos para completar su alineación para la noche, estos amigos se han juntado para ésto:
Seguramente nadie le diría al negro que es demasiado negro, ni el que tiene delante objetaría que él es sólo activo. Ni pasaron del último porque no les molan los tíos con gafas.
Lamentablemente, yo nunca estuve en una reunión así. Las saunas puede ser un lugar propicio para ello. Pero la situación más cercana que he vivido es la de practicar sexo con un hombre mientras los mirones se agolpan en la puerta. Sin decidirse a intervenir. Morboso, sí. Pero insuficiente.

Aspiro algún día en meterme en un grupo de cerdos como éste:
No sé si me pone más la orgía en sí, el foot fucking o los rollos de papel dispuestos estratégicamente por la sala
Aunque no es necesario pervertirse tanto. Con una fiesta así me conformo:
Un guapísimo al que le curran los pezones (¡cómo le brilla el cuerpo!), un calvo al que le están comiendo el culo... Esta foto es un "Dónde está Wally" de las perversiones...
Propuestas... ¡a mi correo electrónico, por favor!

lunes, 27 de septiembre de 2010

Combo fetish

¡Qué gusto da cuando se combinan varios elementos de los que más te gustan!


PATAS ARRIBA + RIMMING
+ barbas + calvos + manos...

RIMMING + CALVOS

PATAS ARRIBA + CADENAS
+ piercing + vello...

domingo, 20 de junio de 2010

Rimming: tengo un interruptor en el ano

Me vuelve loco que me coman el culo.



Es algo que me pone en un estado totalmente perro y muy salido. Es el interruptor que consigue mi sumisión y entrega absoluta.

Como ya he comentado, no creo en que los roles estén repartidos antes de empezar a jugar. Pero no es menos cierto que no puedo resistir con dignidad que un macho grande y peludo me separe las nalgas con sus sucias manos y me abra el ojete a lametazos. Menos aún si además me lo hace trizas con su barba.

Es imposible mantener el rictus de masculinidad en esta situación. Tampoco digo que sea algo femenino. Pero creo que es la práctica en la que más estás a la merced del otro. 

Yo he llegado a correrme solamente con una buena comida de culo. Sólo me ha pasado con un hombre, muy concreto y especial. No sólo era una cuestión técnica. Conseguía llevarme a un estado mental de placer absoluto. Seguro que si me veis los que no os gustan los chicos con pluma os habríais asustado. Pero en el sexo la deshinibición lo es todo.

Lo recuerdo con un poderoso sentimiento de morbo. Mi culo abierto en canal: las nalgas separadas al máximo, mi agujero dilatado hasta casi darse la vuelta como un calcetín y un frío intenso debido al contacto de la saliva de mi macho con el aire. Su mentón barbudo, acuchillando mi tierna piel en cada movimiento. Y, resultado de ese cosquilleo en lo más hondo de mi culo, un estremecimiento en esa zona que mantiene mi polla erecta, dura como una piedra. Al final: del cosquilleo surge un orgasmo lento y arrítmico. Me corro: el semen sale lentamente de la punta de mi polla. Es una reacción física. Sé que no me sentiré saciado y pediré a mi macho que me folle brutalmente en unos minutos. Pero es TAN inevitable correrme ya...

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