Alguna vez he comentado aquí lo liberador que es tener un blog anónimo para poder decir burradas con todas las letras. Entendiendo como burradas cosas que no dirías en la sobremesa del domingo en casa de tus padres. Hoy suelto otra: me gusta comer pollas.
Lo mejor es que no sólo lo puedes poner de titular y escribir ampliamente sobre ello. Luego viene alguien que comenta sobre ello. Y luego otro. Y quizá otro más. Finalmente se genera debate sobre un tema común: nos gusta comer pollas. Y tu confesión se convierte en algo compartido, lo cual es muy bonito. A Cuca le daría un ataque. Pero es bonito.
Hace un tiempo surgió no sé dónde este tema. Ya no sé si fue aquí o en
Vellohomo. O fue un comentario cruzado de alguien. No sé. La cuestión es que alguien puso sobre la mesa el debate de cuál es el mejor modo de comerse una polla. Así que le he dado vueltas al asunto y compartirlo en un par de entradas específicas. He aquí la primera:
La materia prima
Incluso a estas alturas de comepollas indiscriminado sé distinguir una buena polla de otra no tan buena. Malas no hay, claro. Pero igual que hay muchos que no sabemos cantar, hay pollas que no se han hecho para mamar. Seguramente sean maravillosas para otros menesteres. Pero no para llevarlas a la boca.
El factor apetitoso de un miembro está, por supuesto, en la mente del mamador. A veces el instinto de mamón puede más y aparcas tu cabecita a un lado para sacarle brillo a un sable anodino. Pero siempre tenemos unos principios. Si no proceden, tememos otros.
Las pollas que disfruta más mamando tienen la mayoría de estos rasgos:
1) Grandes
Me da igual que el tamaño importe o no. Pero en una buena comida de polla hay un factor decisivo: el recorrido. Debes poder pasar tu lengua y tus labios de un extremo a otro del miembro. Si no hay extremos, si tu boca es igual de ancha que largo es el pene, hay que cambiar la estrategia. Y no es lo mismo.
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| Mira... no. |
2) "Uncut"
Disculpad el anglicismo. Pero lo de "cortadas" y "sin cortar" me parece realmente significativo. Da la medida de lo que me parecen las pollas circuncidadas. Hablo, claro, desde una perspectiva 100% mamona. Curiosamente, para la penetración anal me motiva mucho más una polla sin pellejo. Como si tanto repliegue de piel pudiera entorpecer la mecánica penetradora del miembro. Pero, en cambio, un prepucio es lo más divertido que te puedas echar a la boca: lo subes, lo bajas, metes la puntita de la lengua por debajo, lo usas cual parabrisas para repartir el líquido preseminal por el glande...
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| Oh, sí. |
3) DefinidasHay tipos que tienen entre las piernas un manojo de piel y pelos, donde lo más representativo que encuentras son venas gruesas. No motiva nada acercarse a mamar un rabo mientras en tu cabeza suena el glugluteo de un pavo.
De todos mdos, no quiero hacer apología de las macroerecciones. A la foto anterior me remito. Al final parecerá que lo que quiero es una polla de dureza y tersura comparable al latex. Me molan los rabos reales. Aunque eso sí con cierto sentido de la proporción y la estética.
Como dicen, los extremos son malísimos:
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| Es que ni una ni otra. Sobre todo la otra, también es cierto. |
4) Con cojones
Por culpa de este blog he ido desarrollando una filia por los cojones de los tíos que antes no tenía. Igualmente, y disculpad el juego de palabras, siempre había incluido todo el paquete en mis mamadas. Pero es que ahora voy descubriendo una fuente de poder erótico y de posibilidades de juego que antes no veía.