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martes, 8 de mayo de 2012

Viejos conocidos

Italocerdo
Aparición estelar: Italocerdo

Porque, en el último mes, 26 veces han llegado a este perfil buscando en Google "italocerdo". Vivir para ver.




El profe
Aparición estelar: Fetichismos: traje y corbata (+profesores)

Homenaje a los viejos tiempos del blog.



 Marco
Aparición estelar: Marco de Brute

Esta vez, sin pezones. Y comiéndose una polla "uncut" que da gloria verla.



Will
Aparición estelar: Mitos de adolescencia: Will Clark

Otro superventas del blog, que se mantiene en la lista de entradas más leídas. Es que es tan guapo...



sábado, 14 de abril de 2012

Chorreos

En esto de los blogs subidos de tono hay una tendencia a exaltarse y dejar caer lo primero que uno (no) piensa. Cuántas veces no habremos visto en los comentarios expresiones de "Quiero que este hombre blablabla" o "Yo a este tío le haría blablabla". 

Siempre me han hecho gracia porque suelen condensar de un modo muy transparente y honesto lo que yo intento adornar con palabrería superflua. Así que he decidido dar rienda suelta a mis bajos instintos de vez en cuando y dejarme de redacciones. Soltarlo a chorro. 

Cuando me topo con uno de mis fetiches en grado superlativo es imposible desligarlo de la práctica concreta a la que van directamente conectados. Lo contrario sería raro. Como decir que te encantan las pollas largas y gordas pero luego correrte sin bajarle los pantalones.

Por eso, además, esto sirve de juego con mis sufridos lectores. A ver si con el chorreo que suelto sobre el maromo en cuestión llegáis a ver de dónde viene mi exaltación. Cuál es el elemento que desencadena mis deseos más puros.


"¡Pégame! ¡Zúrrame!  ¡Castígame! Sacude mi cuerpo hasta las entrañas. Destroza mi esfínter con tus manazas. Dame la vuelta como un calcetín. Prométeme que cuando me hayas dejado exhausto y acabado me dejarás sollozar contra tu pecho."






"Cómeme el culo como un animal. Espero que no te asusten mis gemidos. Sé que no son muy masculinos, pero no me imagino cómo puedo aguantar el tipo con un huracán de pelo duro arrasando entre mis nalgas. Ya verás que es una zona sensible. Pero cuando veas que se pone roja de un modo alarmante... aprieta más fuerte".





"Voy a tragarme tu polla hasta los cojones, No digas nada. En ningún momento".



lunes, 9 de abril de 2012

Viejos conocidos

Saturno, dale que te pego
Aparición estelar: Saturno devorado por sus hijos
y también en: Saturno dándole su merecido a sus hijos


A lo mejor me hago pesado y no tiene sentido celebrar cada hallazgo que hago de lo que, de hecho, es una sesión de fotos de las que debe haber docenas. Pero al morbo intrínseco de estas fotos se le suma el valor sentimental que da la morriña de tiempos pasados en este blog.

Y que esa polla a punto de enfilar el recto del colega es de un morbo brutal. A pesar de que a Jake se le caiga el culo. Qué cojones.


sábado, 31 de marzo de 2012

F*** Me I'm Famous

El omnipresente David Guetta monta una fiesta en el Pachá de Ibiza cuyo nombre siempre me ha hecho mucha gracia: fóllame, que soy famoso.

Yo no soy guapo ni tengo un cuerpazo, por lo que dificilmente podré tirarme nunca a un famoso de los de verdad. Ni siquiera podré tener nunca contacto visual con sus intimidades. Según el caso, ni siquiera de algo tan poco íntimo hoy en día como un pezón. Lo asumo. y me conformo. Además, veo que no estoy solo porque los quioscos se inflaman cada vez que pillan a un famoso en la playa. 

Pero siempre me quedará la imaginación...

...y pensar que cierto expresidente de club deportivo se parece cada vez más a cualquier cerdazo que campa por las playas españolas aunque no tenga yate...



 ...que cierto duque consorte recién llegado saciará sus reprimidos instintos sexuales conmigo (porque no me jodas, hombre, no me jodas)...
 


 ...que cierto actor limitado y, por tanto encasillado, de registro único y condenado a hacer papeles secundarios de bruto ignorante decidirá hacerme sesiones privadas de su animalidad e instinto natural...


Algún día haré mis sueños realidad, aunque sea con uno de estos dobles anónimos. Aunque espero que otros loquitos como yo no me copien la estrategia... Sólo faltaría que el sosías se haga famoso a su vez, que ya sabemos lo que pasa...

viernes, 29 de abril de 2011

Los pezones y Mr. Hyde

Lo mío con los pezones es de diván. 

Dentro de mis competencias de mamón emepedernido los pezones ocupan una categoría de honor. Son la delicatessen del chupeteo y la quintaesencia de la perversión freudiana.

Tener una polla metida en la boca me convierte en un maricón rotundo e innegable que goza de modo basto y explícito de su sexualidad. Siento si hiero sensibilidades con mi llaneza de lenguaje, pero para mí el sexo entre dos tíos no es natural. Pero es la perversión del acto sexual una parte importante de lo que me pone como una moto cuando follo.

Por su lado, usar la lengua para juguetear con un pezón ajeno desencadena toda una serie de mecanismos mentales que convierten mi condición de desviado sexual en una mera anécdota. Mi mamá a lo mejor me perdonaría si pudiera leer mi mente cuando felo a un señor. Pero seguramente caería fulminada si pudiera empatizar con mi estado si le chupara los pezones a ese mismo tipo.

Lo jodido es que generalmente es al revés. Quiero decir, que es el dueño de los pezones el que nota un gustito muy rico cuando tiene a alguien haciéndole un trabajo en las tetillas.

La mandíbula inferior proyectada hacia adelante. Los labios entreabiertos (unos morros estupendos, el cabrón). Los ojos cerrados y las mejillas con un hermoso rubor. No conforme con encenderme con esta posición de puro placer pezonero, el muy hijo de la gran puta encima exhibe una barba romana repuntada de canas y un pechazo de cagarse.

Nada que ver, por ejemplo, con esta pantomima de peli porno:


Bueno, pues no. Que me coman los pezones a mí me da un poco igual. Claro que está bien. Pero no deja de ser una zona más que chupetearme en la inmensidad de mi cuerpo chupable. Mi interruptor está más abajo.

A mí lo que me va es colgarme de un pezón. Obviamente, cuando coincido con un hombre de extrema sensibilidad en esa zona es un bingo sensacional. También sirven tíos que se han currado las tetillas hasta tener dos trozos de caucho a prueba de mordiscos. Por eso he acabado desarrollando un sexto sentido para los tíos con aberraciones de este calibre:



Al fin y al cabo, cuanto más consistente es el juguete, más recorrido tiene la rutina hedonista de mi lengua. Y sí, no lo voy a negar, más reminiscencias de la fase oral freudiana que tiene todo el asunto. Desviaciones...

Pero lo que suele desquiciar a mis amantes no es el hecho de follar con alguien que aparentemente no haya superado la fase del biberón. Lo complicado es que mi momento favorito para jugar a los bebés es fuera del acto sexual. En momentos valle, postcoitales o, directamente, cuando no hay ningún contexto sexual. Ha habido parejas que se han agobiado literalmente de mi alta voracidad sexual, confundiendo el lametón pezonil con un disparo de salido del enésimo polvo semanal. Otras, se han horrorizado por la regresión mental de un tiarrón como yo que, con el culo reventado y la polla en carne viva, se pone a succionar mamella como para pasar el rato.

Yo no sé si es grave o qué. Pero me lo paso muy bien, la verdad.






martes, 26 de abril de 2011

El follador follado


Insistiendo en las mamadas... qué poderosa es esta foto.

¿Algún activocentrista es capaz de decir que al maduro en cuestión le están follando la boca?

Esos brazos, esas manos, están dominando completamente la escena. Ese modo de estrujar la nalga izquierda del muchacho resulta definitiva. Casi parece que esté exprimiendo el recipiente para asegurarse hasta la última gota de semen.

El pobre chavalín estaba condenado de antemano. Esa postura precaria, a punto de caerse a pesar de tener la postura dominante, sólo hace que confirmar lo que el fantástico físico del maduro indica a las claras.

Esas planchas que tiene por pectorales, el vientre firme, las venas de sus muslos... todo en este tío es sólido. Hasta la perfecta bola que forman sus cojones. Los amantes del vello quizá hayan arrugado el ceño frustrados por ese pubis recortado. Pero, ¿acaso el resto de pilosidad de este madurazo no compensa cualquier retoque estético?

La masculinidad de este pedazo de ejemplar de hombre está tan fuera de toda duda, irradia de un modo tan rotundo... que por más que tenga claro que el jovenzuelo es un niñato sin gracia casi me dan ganas de penetrarlo a traición en ese momento de torpe debilidad. ¡La testosterona está en el aire!

domingo, 3 de abril de 2011

La perfección tiene pies

Y la perfección no es, para nada, un término absoluto. Así que no exagero.

Está la perfección del daddy amable. Del padre de familia, presidente de la comunidad de vecinos y que acude a misa el domingo. El que lee un cuento a sus hijas cada noche antes de acostarse. El que se mantiene en forma jugando al pádel con los compañeros de oficina. El que renuncia a usar Grecian 2000 porque ya no hay forma de disimular las canas que asoman por el cuello de la camisa.


Y me da igual que la uña de un pulgar parece que se le vaya a desprender tras un incidente necroso: me lo comería por los pies.

Luego está la perfección del cerdaco. Del tipo cuya mezcla de características dérmicas y pilosas ofrece una constante sensación de suciedad. De sudor rancio y penetrante. De sexo bruto y animal. Veo a un tío así y me dan ganas de vaciarle todo el cargador encima: tanto los trallazos de lefa como las rafagas de mi vejiga. Parece lo natural, dadas las circunstancias. Como también es lo lógico que me acabe abriendo el culo horadando con esa mándibula de cerdas níveas. O con esas manazas peludas, también me vale.



Pecando de inocente, diría que el efecto conseguido con el escorzo de la pierna izquierda del cerdaco me pertenece sólo a mi. La hermosísima perspectiva del pie y la preternatural cualidad del pelo de la pierna, que alcanza el clímax en la rodilla doblada. Pero estoy seguro que si esta foto ha llegado a este blog ha habido miles de maricones antes que se la han pelado como un mono ante esa misma rodilla.

martes, 22 de marzo de 2011

Disfrutables a cualquier edad

Pues sí. En conclusión:

El yogurcito prieto de hoy


es el madurazo compacto de mañana


¡Habrá que mimar a los jóvenes, digo yo!

sábado, 5 de marzo de 2011

Memorias con Adriano

Adriano Márquez fue mi primera obsesión pornográfica. Él era la estrella de la primera revista porno que cayó en mis manos. Hasta ese momento mis recursos estaban limitados a mi imaginación, que buscaba alimento en situaciones cotidianas libres de toda connotación sexual (vecinos, profesores, anónimos de la calle). Pero de la mano de Adriano descubrí un universo nuevo de provocaciones explícitas. Recuerdo haberme masturbado infinitas veces ante esta fotografía:


Es increíble cómo, en ese momento, el simple hecho de ver el pene de otro hombre de este modo tan directo me transportaba a otra dimensión. Se producía una de esas situaciones que he descrito alguna vez de: "¿Soy yo viendo esto de verdad?". Obviamente, la responder afirmativamente a la cuestión uno también está afirmando su condición sexual. En un ambiente libre de traumas, dos más dos suman cuatro: si verle la polla a Adriano te excita, es que eres homosexual. Como mínimo.

Con el tiempo me desmarqué radicalmente de este arquetipo de chulo. Notará el lector que Adriano no tiene un sólo pelo en el cuerpo y el que tiene, se lo recorta. Pero si el lector es fiel identificará factores que hacen que el hombre me pierda: perilla, entradas y unas manos preciosas. Bueno, y el estampado de leopardo, que le da ese aire cutre que tanto  me mola.



Echando la vista atrás me sigue sorprendiendo la inocencia de aquellos tiempos. Una parte importanto del efecto turbador que el porno tenía en mí en aquella época nacía del hecho de poder contemplar cuerpos "acabados". Desde mi perspectiva de adolescente a medio hacer, encontrarme con cuerpos rotundos como éste eran casi una revelación de lo que yo mismo podía llegar a ser. Los chicos que tienen ahora la edad que yo tenía cuando descubrí a Adriano ya están hartos de comerse pollas por todos los agujeros, claro. Son otros tiempos.

Siguiendo la trayectoria de Adriano descubrí muchas cosas sobre mí mismo. Por ejemplo, que una buena perilla potencia el atractivo de cualquier macho:



También, que el ojo del culo de un tío era material de alto interés erótico:


 Es más: me enamoró el hecho de que Adriano fuera un pasivo excepcional en sus pelis, teniendo como tiene esa pinta de macho redomado. Tiene una escena que es una delicia camp en la que hace de macho latino, con sus cadenas y su bigotillo, y acaba enculado ante la pasmada mirada de su novia. Más tarde llegarían escenas mucho más plásticas en las que un Adriano con barba es follado por Francesco D'Macho. Todo lleno de brillos y filtro de lente que tiene el porno comercial americano.

Así es Adriano. Tanto te hace un posado en la playa que ni Ana Obregón, como se deja meter profilácticamente un puño.


Durante mucho tiempo le perdí la pista a Adriano. Era como un ex del que guardas muy buen recuerdo. Esos con los que acabas follando irremediablemente cuando te los encuentras por casualidad. Yo me daba más al tema oso y a los tíos de carne y hueso. Donde haya un rabo de verdad que se quita uno impreso en un papel.

Pero Internet y el porno fácil me trajeron a Adriano de vuelta. Lo mejor es que ahora es madurito de verdad. Bueno, está en los 40. Y al repertorio clásico ha añadido mayor aplomo y, sobre todo, canas. Muchas canas.

Y un puro.


sábado, 4 de diciembre de 2010

Italocerdo

A estas alturas no es raro que alguna foto tuya comprometida haya acabado donde no debe. Todos nos metimos en internet en su momento sin ser muy conscientes de hasta dónde podría llegar. Pero si actualmente te has convertido en elemento recurrente de los blogs de tíos cerdos es todo tu culpa. Eres un exhibicionista sin pudor alguno.

Lo mejor de estos famosos anónimos es que permiten inventarte un trasfondo que adorne el instinto primitivo que todos despiertan. Así  las pajas son más divertidas.

Hoy os traigo a... Italocerdo.


No se por qué, pero este hombre me evoca un aire italiano. Quizás es porque le sentaría de muerte una camiseta imperio llena de mugre, con lamparones de salsa boloñesa reseca. Pero al cabo de unas cuantos fotos descubrí que por lo menos su dominio de mail es francés.


Qué cosas tiene el acoso encubierto. De todos modos, para mí será Italocerdo hasta el final de sus días.

De más está hablar de la cara, tez curtida y pelos silvestres de Italocerdo. Ya lo véis. A mi, además, me fascina un elemento que siempre está presente en sus fotos: su reloj.


Este pedazo de peluco es un reloj de padre de familia. El que suele llevar también una cruz de Caravaca al cuello. De camionero de área de servicio que busca bocas tragonas. Descargar los cojones.

Pero además de su colección de relojes retro, Italocerdo tiene una colección importante de sofás y butacas. O por lo menos eso es lo que se desprende del hecho de que siempre salga recostado en uno diferente.


Como habéis podido ver, Italocerdo se caracteriza por adoptar básicamente una solo pose: sobacos al aire. Las únicas variaciones radican en el brazo que airea. Yo a un tío con esa cara, ese tono de piel y esos pelos silvestres no puedo más que atribuirle un intenso olor corporal que predispone al cerdeo. Si ya está sucio, no creo que le importe pringarse más.

Me dan unas ganas terribles de mearlo de la cabeza a los pies. Deleitarme en el efecto de los pelos húmedos y rellenarlo por todos los agujeros disponibles. Y mira que soy más de zapatos que de zapas.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Viejos conocidos

El biberón que fascinó a Albert 
Aparición estelar: Motivo #163 por el que me vuelven loco los calvos

De hecho a quien usé para ilustrar mi post fue al calvo que se pone las botas con el semen del otro. Pero un amable lector y comentarista, Albert, me hizo ver que el eyaculador no era moco de pavo. Y esta foto lo demuestra sobradamente.


Desde cualquier ángulo
Aparición estelar: Contrapicado

De frente me provoca las mismas sensaciones.




"El tetas"
Aparición estelar: Los machos son calvos

Se parezca o no al seleccionador nacional, lo cierto es que me lo follaba durante 90 minutos más prórrogas y penalties.

jueves, 21 de octubre de 2010

El bello y la bestia

Es viejo, feo, calvo, con unas orejas desproporcionadas, boca de pato, buche arrugado y pelos en la espalda.


¿Por qué entonces tiene esa cara de satisfacción?

Posiblemente porque se ha estado follando un culo de niñato durante un buen rato y ha acabado lefándole toda la cara de niñato. Esta cara de niñato:

Los dos felices amantes son los protagonistas de una escena de acción de las que corren por Internet. He llegado a obsesionarme con ella en los últimos días. Es un ejemplo casi perfecto de perversión maduro-joven. Con final feliz, claro. Porque hay jovencitos que se dejan seducir por verdaderos trols. Lo cual es una variable mucho más morbosa y de mi estilo, por qué lo voy a negar.

Pero analicemos la escena en cuestión, el equivalente hollywoodiano de mis propias experiencias con maduros definitivamente feos:


La escena empieza con el efebo sentado absurdamente en tierra de nadie. El maduro pasa, buscando guerra, e inicia el rito de apareamiento. El tipo, como he dicho antes, es un retaco calvo y arrugado. Pero le hecha un par de cojones. Su pose y actitud es como de merendarse un par de culitos cada día. Y eso pone mogollón. Lo del cigarro es un truco de puta madre para dártelas de macho y potenciar una boca de baboso.

Es el típico caso en el que el joven se pone cachondo y decide irse a casa del otro no por un tema físico. Sino por morbo puro. Por follar con un tipo que podría jugar con su abuelo al mus en el bar. De un rubito así se espera que le meta mano a la jefa del equipo de animadoras hasta dejarla preñada en el aparcamiento del baile de promoción. No que se deje petar el culo por un viejo con cara de sapo.


Llegamos a una escena clásica: la escena del sofá. "Esto es la cocina, esto es el salón, siéntate y cuéntame cómo te va el cole". Me encanta cómo el maduro se exhibe ante el chaval, quien a su vez está intentando mantener en tensión su pose modosita.


Llegamos al momento crítico: en el que cada uno se desnuda por su lado, por acelerar el momento, y se ponen todas las cartas encima de la mesa. Haced click en la imagen porque la he colgado especialmente grande para que captéis el contraste:

¿Es o no es una monada el chaval? Atlético, carnes prietas, piel blanquita y sazonado por un poco de vello que lo aparta de la senda de las niñas y lo mete en el campo de los hombres. Con un generoso par de cojones que cuelgan orgullosamente.

El viejo... ¿es o no es el puto Cuasimodo? Jorobado, arrugado, con los pelos abandonados en los lugares poco adecuados. Y congelado en una postura nada dignificante. 

En un mundo sin guión, sería el momento en que el chaval cobrara conciencia de lo que iba a hacer. De escoger voluntariamente destruir el orden social y las convenciones biológicas y morales. De consumar un apareamiento depravado. De pensar en mamá y en cómo se horrorizaría de verlo así.

Ah, pero espera.

El macho se incorpora. Y, oye, no está tan mal.


Tiene una parte delantera potente. El tío se ha cuidado el cuerpo. Y esos pelos son super cachondos. Sobre todo con esas canitas. Y el pedazo pollón que tiene no es nada desdeñable. ¡Joder con el viejo!


Lo que este niñato pasivazo no ve, y de hecho le daría igual, es un culazo increíble. Independientemente de cómo sea el que tenga entre las nalgas, lo cierto es que el culo del tipo es un agujero negro que absorbe todas las miradas. A estas alturas, aunque te dé asco el pelo en la espalda... ¿qué más te da? 

Al culo de este tío volveremos luego. Prosigamos.


Está claro que a nuestro amiguito realmente el jorobadito lo vuelve loco. Empieza por una clásica, pero efectiva, aproximación de mamada asistida: aguanta el rabo con una mano mientras chupa. Le debo a Albert un post sobre mamadas, pero adelanto que cuando el mamado adopta una postura contemplativa como la de éste, es el mamador quien tiene que asegurar la estabilidad del ajetreo.

Inevitablemente, llega la enculada.


En mi realidad, se trataría de una follada cutre en alguna cama de sábanas ridículas. Se trataría de un baboso sin ningún mérito estético e intentaría clavármela a pelo por si cuela. Se trataría de darle un punto masoquista al encuentro bailando con la más fea.

Pero en el mundo de las pelis el viejo callo acaba cobrando unas dimensiones casi épicas. Esta foto es pura plástica. Me obsesiona especialmente la composición que consiguen los muslos de ambos hombres. El paralelismo va más allá de la postura: son dos versiones del mismo muslo. Este hecho une los amantes ante mis ojos de un modo más íntimo que el pene que el nene tiene metido en el recto.

Al final, llegan las pajas que ofrecen la cara más cinematográfica del orgasmo de los chicos. Pero antes hay un glorioso tramo final de follada.


Disculpad la marca de agua, pero soy pobre. Sólo espero que por lo poco que veáis quedéis tan extasiados como yo con el modo en que este cabrón mueve su culo. Es pura poesía. Cerda. Pero poesía.

Moraleja: lo importante está en el interior... ¡de la camiseta y los pantalones!

martes, 5 de octubre de 2010

Wishlist: sexo en grupo

Sin darnos cuenta hemos ido asumiendo del porno proezas imposibles y sueños inalcanzables. Culos abiertos más de 200º, erecciones que duran horas, eyaculaciones torrenciales... La sublimación de todo esto son las escenas de sexo en grupo, donde varios machos se aparean briosamente en perfecta coreografía.
Si es que posan como para la portada del disco de la banda...
Personalmente estas escenas me cargan. Yo, que disfruto con los detalles, me pierdo en una avalancha de información que no disfruto apenas nada.
Tres escenas individuales a la vez. ¡Qué desperdicio!
En estos casos es en los que la realidad supera la ficción. Por más que sea un obsesionado de la parte estética del sexo, en este caso lo que me excita es la situación. El contexto. Y, por supuesto,, la parte sórdida y animal.
¿Qué hace un chubby tremendo refregando el rabo en el culo de un peludo con pinta de cerdo? Y a dos pasos de un cachas con ganas de dar leche... ¿Cómo han llegado aquí todos estos?
Las orgías son la máxima expresión del sexo por el sexo. Reservadas sólo para cierto tipo de tíos con pocos escrúpulos y una moral relajada. Están en las antípodas de posturas conservadoras de muchos homosexuales como "sexo con amor", "conocerte un poco antes de follar" o "sin foto de cara no contesto". Y eso me encanta. Depravación a tope. Incluso habrá tíos con custombres poco ortodoxas que sean monógamos convencidos y guarros por amor: hombres que gustan de rellenar de semen el recto de su amado para lamer el excedente. O azotarlos hasta dejar marcas en sus nalgas. O que se mean en la cara de su novio. Pero con amor.

En ese sentido, incluso los tríos se me antojan algo diferente del sexo en grupo, ya que muchas veces el juego a tres se genera en un contexto de pareja que busca un juguete que anime sus encuentros sexuales. Yo disfruto siendo cosificado en forma de dildo de carne, pero para ellos no deja de ser una experiencia en pareja.
"Mama bien y no mires a quién"
En mi experiencia en Internet es común ver intentos de montar orgías. La inmensa mayoría de propuestas nacen de calentones. Pocas son realistas, empezando por los requisitos exigidos para entrar a formar parte del afortunado grupo de folladores. A veces da la sensación que más que un plan de sexo se montan castings de pelis de Bel Ami.


Lo que no entienden es que el sexo en grupo, real, no entiende de exigencias. Mientras el grupo de menores de 27 años, más altos de 1'80, más delgados de 75 kilos y rasurados busca pasivos para completar su alineación para la noche, estos amigos se han juntado para ésto:
Seguramente nadie le diría al negro que es demasiado negro, ni el que tiene delante objetaría que él es sólo activo. Ni pasaron del último porque no les molan los tíos con gafas.
Lamentablemente, yo nunca estuve en una reunión así. Las saunas puede ser un lugar propicio para ello. Pero la situación más cercana que he vivido es la de practicar sexo con un hombre mientras los mirones se agolpan en la puerta. Sin decidirse a intervenir. Morboso, sí. Pero insuficiente.

Aspiro algún día en meterme en un grupo de cerdos como éste:
No sé si me pone más la orgía en sí, el foot fucking o los rollos de papel dispuestos estratégicamente por la sala
Aunque no es necesario pervertirse tanto. Con una fiesta así me conformo:
Un guapísimo al que le curran los pezones (¡cómo le brilla el cuerpo!), un calvo al que le están comiendo el culo... Esta foto es un "Dónde está Wally" de las perversiones...
Propuestas... ¡a mi correo electrónico, por favor!
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