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lunes, 9 de abril de 2012

Viejos conocidos

Saturno, dale que te pego
Aparición estelar: Saturno devorado por sus hijos
y también en: Saturno dándole su merecido a sus hijos


A lo mejor me hago pesado y no tiene sentido celebrar cada hallazgo que hago de lo que, de hecho, es una sesión de fotos de las que debe haber docenas. Pero al morbo intrínseco de estas fotos se le suma el valor sentimental que da la morriña de tiempos pasados en este blog.

Y que esa polla a punto de enfilar el recto del colega es de un morbo brutal. A pesar de que a Jake se le caiga el culo. Qué cojones.


sábado, 16 de abril de 2011

El espejo del alma

Hay tipos que, puestos en faena, dan absoluto terror. Da igual que sean profesionales...


... o amateurs...


Siempre he sostenido la teoría que la psicología del activo es radicalmente violenta. De ahí que describamos polvos que nos molan como "follar como animales" en vez de "follar como personitas cabales y ordenadas".

"¿No me habías dicho que eras el único negro con el rabo chico?"
El porno suele ser un festival de caras tan exageradas como los mismos polvos que se plantean. Lo malo es que, con el tiempo, tendemos a reproducir estos teatrillos de pasiónes aunque sea inconscientemente. Yo mismo me he encontrado gruñendo como un cerdito mientras un tío me comía la polla y, de repente, me he dado cuenta que ni siquiera había como para echar un suspiro de vez en cuando.

Por eso me gusta especialmente encontrar atisbos de verdad en las imágenes sobrepreparadas con las que nos bombardeamos a diario.

Me encanta este activo y su cara de concentración y placer contenido. Lo de ser activo requiere precisamente esto: coordinación para no parecer un perro desmañado, control para no correrte a las dos embestidas y, por supuesto, un margen para el disfrute personal.


Lo mejor de la foto: que es reversible:


Me vuelve loco esa tensión en la frente del pasivo. Claro que con ese pecho ligeramente peludo y esas entradas en las sienes podría estar soplando un matasuegras, que me gustaría igual.

Nunca he entendido esta pretensión del hombre por tener clítoris en el recto. Admiro a estos ejemplares de macho con un culo hipersensible que se derraman al mínimo contacto. Debe ser una auténtica tortura contener el orgasmo cada vez que van a cagar y el zurullo refriega todas esas terminaciones nerviosas tan sensibles.

¿Que da gustito que te follen? Hombre, pues claro. Yo soy el primero en manifestar que tengo un interruptor en el ano. Pero, de verdad, no hace falta tanto aspaviento.

Que te den por culo debería ser algo más así:


Me refiero al pasivo que tiene un momento de complicidad para mirar atrás y sonreir al tipo que lo está enculando. Y ya de paso dilatarse entero por la visión de ese cuerpo sudoroso y esa tensión de macho cabrón petaculos. Por que sí, esa cara congestionada y esa manera de entreabrir la boca también son muy como debería ser.

De todos modos, hay que saber encontrar el equilibrio. Ya digo que follarte a alguien requiere de mucha ciencia y trabajo. Hay que ser considerado y agradecido. Igual de malo que ignorar al otro es sobreactuar. Debería haber un momento para las sonrisitas picaronas y otro momento para las lágrimas y el sudor. Insisto en que en la mente del activo él te está petando el culo, reventando el ojal. No haciéndote un masajito.


Me encanta esta foto: un activo que posee literalmente las caderas de un chaval y que está a lo que tiene que estar. Controla con las manos y se fija en lo que hace con la polla en ese culo hermoso. La concentración le sale a chorro por los poros de las sienes. El resultado: perfecto. El pasivo lo está gozando de un modo tan intenso que hasta su polla se ha olvidado de replegarse en el típico cacahuete al que quedan relegados los penes durante la penetración. Pero lo mejor, el detalle que vale MILLONES, es ese abrazo, esa mano sobre el hombre del segundo papi y esa cabeza recostada contra su hombro. ¡Cuánto amor en una foto tan cerda!

sábado, 5 de marzo de 2011

Memorias con Adriano

Adriano Márquez fue mi primera obsesión pornográfica. Él era la estrella de la primera revista porno que cayó en mis manos. Hasta ese momento mis recursos estaban limitados a mi imaginación, que buscaba alimento en situaciones cotidianas libres de toda connotación sexual (vecinos, profesores, anónimos de la calle). Pero de la mano de Adriano descubrí un universo nuevo de provocaciones explícitas. Recuerdo haberme masturbado infinitas veces ante esta fotografía:


Es increíble cómo, en ese momento, el simple hecho de ver el pene de otro hombre de este modo tan directo me transportaba a otra dimensión. Se producía una de esas situaciones que he descrito alguna vez de: "¿Soy yo viendo esto de verdad?". Obviamente, la responder afirmativamente a la cuestión uno también está afirmando su condición sexual. En un ambiente libre de traumas, dos más dos suman cuatro: si verle la polla a Adriano te excita, es que eres homosexual. Como mínimo.

Con el tiempo me desmarqué radicalmente de este arquetipo de chulo. Notará el lector que Adriano no tiene un sólo pelo en el cuerpo y el que tiene, se lo recorta. Pero si el lector es fiel identificará factores que hacen que el hombre me pierda: perilla, entradas y unas manos preciosas. Bueno, y el estampado de leopardo, que le da ese aire cutre que tanto  me mola.



Echando la vista atrás me sigue sorprendiendo la inocencia de aquellos tiempos. Una parte importanto del efecto turbador que el porno tenía en mí en aquella época nacía del hecho de poder contemplar cuerpos "acabados". Desde mi perspectiva de adolescente a medio hacer, encontrarme con cuerpos rotundos como éste eran casi una revelación de lo que yo mismo podía llegar a ser. Los chicos que tienen ahora la edad que yo tenía cuando descubrí a Adriano ya están hartos de comerse pollas por todos los agujeros, claro. Son otros tiempos.

Siguiendo la trayectoria de Adriano descubrí muchas cosas sobre mí mismo. Por ejemplo, que una buena perilla potencia el atractivo de cualquier macho:



También, que el ojo del culo de un tío era material de alto interés erótico:


 Es más: me enamoró el hecho de que Adriano fuera un pasivo excepcional en sus pelis, teniendo como tiene esa pinta de macho redomado. Tiene una escena que es una delicia camp en la que hace de macho latino, con sus cadenas y su bigotillo, y acaba enculado ante la pasmada mirada de su novia. Más tarde llegarían escenas mucho más plásticas en las que un Adriano con barba es follado por Francesco D'Macho. Todo lleno de brillos y filtro de lente que tiene el porno comercial americano.

Así es Adriano. Tanto te hace un posado en la playa que ni Ana Obregón, como se deja meter profilácticamente un puño.


Durante mucho tiempo le perdí la pista a Adriano. Era como un ex del que guardas muy buen recuerdo. Esos con los que acabas follando irremediablemente cuando te los encuentras por casualidad. Yo me daba más al tema oso y a los tíos de carne y hueso. Donde haya un rabo de verdad que se quita uno impreso en un papel.

Pero Internet y el porno fácil me trajeron a Adriano de vuelta. Lo mejor es que ahora es madurito de verdad. Bueno, está en los 40. Y al repertorio clásico ha añadido mayor aplomo y, sobre todo, canas. Muchas canas.

Y un puro.


viernes, 29 de octubre de 2010

Johnny Gunn: un buen chico guarro

Desde el primer momento ya destaqué de Johnny dos cosas:

1) Su innata cualidad de super cerdo, a pesar de que en las fotos aparece edulcorado por las imposiciones del porno más comercial.

2) Lo bien que parece que se lo pasa en las pelis.

Ambas cualidades, unidas, hacen que me fascine especialmente. En una escena donde todo es el tipo de plástico y cartón piedra que tan poco me excita, Johnny sabe captar mi atención. Obviamente me gusta sobre todo cuando no le hacen ir de nada. Sólo de tipo con ganas de marcha.


Como en Movers N Shakers, de la cual podéis ver una galería de fotos aquí. La cosa va de mudanzas entre colegas rudos y masculinos. Nuestro Johnny es un tío fuertote y normalito. Con su polito de rayas normalito. Y una calvita en la punta de la cabeza... realmente extraordinaria y super morbosa. Qué coño.
Tanto es así, que el debilucho del grupo, un tío con pinta de beef cake algo pardillo, no puede evitar ponerle el culo.

Y, claro...

No sé muy bien quién ha caído de cuatro patas en esta ocasión. Pero os podéis imaginar cómo acaba la cosa...
 

Pero quien se piense que Johnny es un activo sin contemplaciones se equivoca. En la siguiente escena, Johnny es sodomizado por un cuasi pelirrojo de herramienta poderosa. Sin aspavientos. El típico rollo de "follamos en el gym".

Me vuelve loco no sólo la capacidad de Johnny de aguantar la erección mientras se lo follan (eso es de cerdaco total) sino también el pie recostado sobre el banco.

Mamada marca de la casa. Lo del grano en la sien es adorable. ¡Ay, las hormonas!

Fascinante cómo un machazo con pinta de cabrón de repente tiene un enorme túnel tragón
Con un poco de suerte, puedes ver y descargar el vídeo (gratis) aquí.
 


Jugando con la machorrez del personaje nos lo encontramos también metido dentro de una chupa de cuero de macarra. Con ojeras. El gesto absurdo de la foto es porque se supone que está espiando de lejos el que será su presa de la tarde:


Pero, de nuevo, Johnny no se límita a comer polla como un cerdazo mamón que dilata las aletas de la nariz de un modo muy sexy cuando se lo follan por la boca. Después de gozar como un puerco, pasa a la acción y termina rematando él la faena en una cama con demasiado hombre depilado para tanta chupa de cuero:


La galería completa de esta escena: aquí.

Éste es nuestro Johnny. Impredecible. Contradictorio. Siempre excitante.

jueves, 28 de octubre de 2010

Combo feet

Ahora que ya he introducido lo sugerente de un pie desnudo en mi mente enferma es momento de que entenendáis la potencia de estas imágenes:

HIJO DE LA GRAN PUTA PERFECTO DE LA CABEZA A LOS PIES
+ cadenita al cuello + eso que hace con el pulgar del pie derecho

PATAS ARRIBA + rimming

PIES + semen
¡Éstos SÍ que los lamería a gusto!

domingo, 24 de octubre de 2010

Pies

La imagen recurrente de mis primeros encuentros sexuales es la siguiente:

Mis pies enmarcando la figura de mi amante. Manejados su antojo, para disponer mejor de mí.

Ya comenté que ésta es la postura que más me gustaba en mis inicios. Totalmente a merced del otro, abriendo mi culo de par en par. Pero también, a pesar de lo íntimo del acto sexual, marcando una distancia. Yo aquí (abajo) y tú ahí (arriba). Sin posibilidad de besos, caricias o un acercamiento más íntimo. Y en el caso en que de repente me diera por buscar algo más, serían mis pies los únicos con capacidad de llamar la atención de mi macho. Apoyándolos en su pecho o sus hombros. Dejando que se los lleve a la boca.

Los pies como timón de un macho gobernante
Sin darme especial cuenta le fui concediendo a la desnudez de los pies un valor erótico. Me excita poner las cosas en un contexto nuevo. Y el hecho de quitarme los calcetines ante otro hombre era la antesala de una de estas situaciones: mis pies desnudos plantados en el suelo del bosque con Goyo, mis pies desnudos puestos en el sofá de un desconocido, mis pies desnudos paseando por la sauna, mis pies desnudos tanteando el plato de ducha de un apartamento por horas, después de follar.

Es todo una cuestión de contexto: un pie desnudo en sí no me excita. No soy fetichista de los pies ni me motiva el simple hecho de lamerlos o que me los laman. Ni los calcetines ni los zapatos de ningún tipo. Pero aportan un nivel de intimidad al sexo brutal.

Dentro de este contexto de intimidad, me encanta sobre todo la sensación de abandono de un pie desnudo. No sólo en situaciones de relax, sino incluso durante el polvo. La mayoría de veces, todo el cuerpo trabaja durante una sesión de sexo: se busca la postura más excitante o cómoda, se toca, se lame, se abraza... y los pies quedan dispuestos como caen. Colgando en el aire o sobre un punto de apoyo. No hay nada en ellos que evidencie la tensión del momento. Volvemos a la eterna fuente de mis morbos: el contraste.
Hermosísimo galimatías de pies: tierno abrazo de los pies derechos, violenta pugna de los pies izquierdos

Así que os podéis imaginar el estado de excitación que me producen estampas como la siguiente:

jueves, 21 de octubre de 2010

El bello y la bestia

Es viejo, feo, calvo, con unas orejas desproporcionadas, boca de pato, buche arrugado y pelos en la espalda.


¿Por qué entonces tiene esa cara de satisfacción?

Posiblemente porque se ha estado follando un culo de niñato durante un buen rato y ha acabado lefándole toda la cara de niñato. Esta cara de niñato:

Los dos felices amantes son los protagonistas de una escena de acción de las que corren por Internet. He llegado a obsesionarme con ella en los últimos días. Es un ejemplo casi perfecto de perversión maduro-joven. Con final feliz, claro. Porque hay jovencitos que se dejan seducir por verdaderos trols. Lo cual es una variable mucho más morbosa y de mi estilo, por qué lo voy a negar.

Pero analicemos la escena en cuestión, el equivalente hollywoodiano de mis propias experiencias con maduros definitivamente feos:


La escena empieza con el efebo sentado absurdamente en tierra de nadie. El maduro pasa, buscando guerra, e inicia el rito de apareamiento. El tipo, como he dicho antes, es un retaco calvo y arrugado. Pero le hecha un par de cojones. Su pose y actitud es como de merendarse un par de culitos cada día. Y eso pone mogollón. Lo del cigarro es un truco de puta madre para dártelas de macho y potenciar una boca de baboso.

Es el típico caso en el que el joven se pone cachondo y decide irse a casa del otro no por un tema físico. Sino por morbo puro. Por follar con un tipo que podría jugar con su abuelo al mus en el bar. De un rubito así se espera que le meta mano a la jefa del equipo de animadoras hasta dejarla preñada en el aparcamiento del baile de promoción. No que se deje petar el culo por un viejo con cara de sapo.


Llegamos a una escena clásica: la escena del sofá. "Esto es la cocina, esto es el salón, siéntate y cuéntame cómo te va el cole". Me encanta cómo el maduro se exhibe ante el chaval, quien a su vez está intentando mantener en tensión su pose modosita.


Llegamos al momento crítico: en el que cada uno se desnuda por su lado, por acelerar el momento, y se ponen todas las cartas encima de la mesa. Haced click en la imagen porque la he colgado especialmente grande para que captéis el contraste:

¿Es o no es una monada el chaval? Atlético, carnes prietas, piel blanquita y sazonado por un poco de vello que lo aparta de la senda de las niñas y lo mete en el campo de los hombres. Con un generoso par de cojones que cuelgan orgullosamente.

El viejo... ¿es o no es el puto Cuasimodo? Jorobado, arrugado, con los pelos abandonados en los lugares poco adecuados. Y congelado en una postura nada dignificante. 

En un mundo sin guión, sería el momento en que el chaval cobrara conciencia de lo que iba a hacer. De escoger voluntariamente destruir el orden social y las convenciones biológicas y morales. De consumar un apareamiento depravado. De pensar en mamá y en cómo se horrorizaría de verlo así.

Ah, pero espera.

El macho se incorpora. Y, oye, no está tan mal.


Tiene una parte delantera potente. El tío se ha cuidado el cuerpo. Y esos pelos son super cachondos. Sobre todo con esas canitas. Y el pedazo pollón que tiene no es nada desdeñable. ¡Joder con el viejo!


Lo que este niñato pasivazo no ve, y de hecho le daría igual, es un culazo increíble. Independientemente de cómo sea el que tenga entre las nalgas, lo cierto es que el culo del tipo es un agujero negro que absorbe todas las miradas. A estas alturas, aunque te dé asco el pelo en la espalda... ¿qué más te da? 

Al culo de este tío volveremos luego. Prosigamos.


Está claro que a nuestro amiguito realmente el jorobadito lo vuelve loco. Empieza por una clásica, pero efectiva, aproximación de mamada asistida: aguanta el rabo con una mano mientras chupa. Le debo a Albert un post sobre mamadas, pero adelanto que cuando el mamado adopta una postura contemplativa como la de éste, es el mamador quien tiene que asegurar la estabilidad del ajetreo.

Inevitablemente, llega la enculada.


En mi realidad, se trataría de una follada cutre en alguna cama de sábanas ridículas. Se trataría de un baboso sin ningún mérito estético e intentaría clavármela a pelo por si cuela. Se trataría de darle un punto masoquista al encuentro bailando con la más fea.

Pero en el mundo de las pelis el viejo callo acaba cobrando unas dimensiones casi épicas. Esta foto es pura plástica. Me obsesiona especialmente la composición que consiguen los muslos de ambos hombres. El paralelismo va más allá de la postura: son dos versiones del mismo muslo. Este hecho une los amantes ante mis ojos de un modo más íntimo que el pene que el nene tiene metido en el recto.

Al final, llegan las pajas que ofrecen la cara más cinematográfica del orgasmo de los chicos. Pero antes hay un glorioso tramo final de follada.


Disculpad la marca de agua, pero soy pobre. Sólo espero que por lo poco que veáis quedéis tan extasiados como yo con el modo en que este cabrón mueve su culo. Es pura poesía. Cerda. Pero poesía.

Moraleja: lo importante está en el interior... ¡de la camiseta y los pantalones!

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Huelga general

¡Hoy no trabaja nadie!

Ni los obreros de la construcción...
Huelga de cascos caídos
...ni los mécanicos...
Bueno, llámalo mecánico, llámalo lo que sea.

...ni tu contable...
"Hoy sólo cuento mis pezones. ¿Ves? Uno, dos"
...ni los masajistas.
¡Que trabaje el de la camilla por una vez!
 Incluso algunos policías se muestran solidarios con la huelga.
Los contables y los polis no están tan lejos como pensamos
¡Si es que incluso pidieron a los abuelos que hicieran huelga!
"¿Cómo se atreven a pedirme que no cuide de mi nieto?"
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