Al principio frecuentaba mucho los apartamentos por horas. Tenía un amante fijo, casado, y no había muchas más opciones. Luego dejé de usarlos y hace mucho que no piso uno. Confieso que los echo de menos porque tienen ese toque sórdido y cutre que tanto me gusta.
Elegir un apartamento por horas es optar por lo más discreto. Es esconderse. Incluso hay apartamentos modernos que tienen un sistema de puertas y pasillos que hacen que no te puedas cruzar con otras personas que usen otros apartamentos. Esto por sí mismo ya tiene una gran dosis de morbo. Aunque la cosa es mucho más intensa si hay un genuino motivo por el que esconderse: hombres armariados, esposas cornudas, parejas celosas…
Estas situaciones me hacen sentir especial. Tantas molestias y precauciones son para follar conmigo. No se suele hacer a boleo ni por probar. Cuando un tío paga una habitación de estas es porque está seguro de lo que quiere. Y lo que quiere es a mí. O lo que yo hago. Sería muy desagradecido por mi parte no mostrarme sumamente complaciente.
En mi caso siempre vinculo estas situaciones con cierto rol sumiso. Nunca he ido en condiciones de igualdad a un sitio de estos. Nunca he pagado yo, ni siquiera a medias. Siempre lo ha organizado todo el otro: elegido el sitio, reservado, pagado. Yo era la estrella invitada, el chavalín inexperto y complaciente. OK, lo diré con todas las letras: la putita que iba ahí a poner la boca y el culo para placer del patrón.
Por otro lado, los apartamentos tienen ese rollo impersonal y cutre. Las cortinas, la colcha, la tapicería del sofá… suele ser barata y horrorosa. Hay cuadros del todo a cien y elementos que más que decorar, deprimen. He visto algunos incluso con cocina completa. Pero todos, absolutamente todos, eran picaderos inequívocos. Madrigueras hechas para el sexo. No puedo evitar visualizar e imaginar lo que otros hayan hecho en ese mismo lugar.
Otro factor importante y fundamental en estos sitios: el tiempo. Si los llaman “por horas” por algo será. Hay que aprovechar el tiempo: el sexo lo llena TODO. Por eso el momento de cerrar la puerta es tan divertido: has estado actuando como dos tíos que andan juntos, que no se note nada, que no nos vea nadie; pero al cerrar la puerta explotan las ganas reprimidas.
Recuerdo con mucho cariño esa época. Aunque volviera a algún sitio así supongo que las cosas serían diferentes. El estado mental de entonces no sería repetible, después de tantas experiencias y de haber hecho lo mismo en otros sitios mucho más sexuales. Pero en estos apartamentos es donde nació mi desinhibición y mis pocos escrúpulos para el sexo, además de potenciar mi sumisión y ganas de complacer a mi hombre.
domingo, 9 de mayo de 2010
sábado, 8 de mayo de 2010
Fetichismos: semen
Me encanta el semen. Tras algunas entradas anteriores ya lo debéis haber intuido.
Este es muy buen momento. Significa que has estado un buen rato comiéndote esa polla. Y que lo has hecho bien, además. Es como un premio. Que me den a probar el semen de otro tío es la recompensa al trabajo bien hecho.
Además, comer rabo es algo que me gusta hacer. Lo disfruto mucho y no me importa dedicarle tiempo. Incluso si el polvo se detiene y se convierte en una mamada tranquila. Por eso el premio de sentir la explosión de lefa en primera linea de fuego es aún mejor.
Lo disfruto tanto que mi mente enferma imagina siempre el mismo detalle de todos los hombres que me molan: ¿a qué sabrá este macho?
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Este es muy buen momento. Significa que has estado un buen rato comiéndote esa polla. Y que lo has hecho bien, además. Es como un premio. Que me den a probar el semen de otro tío es la recompensa al trabajo bien hecho.
Además, comer rabo es algo que me gusta hacer. Lo disfruto mucho y no me importa dedicarle tiempo. Incluso si el polvo se detiene y se convierte en una mamada tranquila. Por eso el premio de sentir la explosión de lefa en primera linea de fuego es aún mejor.
Lo disfruto tanto que mi mente enferma imagina siempre el mismo detalle de todos los hombres que me molan: ¿a qué sabrá este macho?
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martes, 4 de mayo de 2010
Mamá, quiero a un famoso
Después de los padres de familia y los profesores, los famosos son las referencias que todo jovencito armariado tiene para dar rienda suelta a su libido. Ahora que tenemos Internet todo es mucho más anónimo. En cualquier página de pajeo hay cientos de fotos de tíos para elegir. Pero antes te buscabas tus mitos eróticos. Mejor dicho: te los encontrabas de golpe en cualquier parte (telefilm barato, programa de TV) y luego los buscabas desesperadamente para poder repetir e incluso mejorar la primera experiencia.
Lo del famoso es mucho más fácil porque las posibilidades de encuentro real son casi nulas. Por eso no hay nervios ni complejos. Puedes lanzarte a la imaginación de mil y una escenas sin temor a que cuando te lo cruces por la calle él pueda leer en ti lo que piensas de él.
El juego es divertido. Está la parte irreverente de perder la cabeza con un respetable profesional de su campo. Y la parte en que buscas toda la información disponible sobre el tipo en cuestión: referencias biográfica que hablen de homosexualidad (aunque no tengas muy claro si te sirven de algo o no) o la foto en que lo veas desnudo. Sin camiseta ya vale. Es como un amor platónico, pero mucho más seguro y reconfortante.
Otra cosa muy positiva es el sentimiento de hermandad que se crea con otros admiradores. En mi caso, sin ir más lejos, me encontré con una lista de actores fetiche muy similar a la mía propia en el blog de Conrado. Incluso secundarios de series españolas, con un público potencial muy reducido. Hace ilusión ver que no tienes el gusto tan retorcido.
Iba a empezar mi propia sección de famosos en este blog con una entrada dedicada a un periodista, presentador de telediarios, programas de entrevistas y locutor de radio. Pero he leído por ahí que ganó una querella millonaria a un programa por atentar contra su intimidad. Así que he optado por ilustrar mi admiración con esto:
Posiblemente sean las gafas. Esas que le dan un aire de intelectual. De profe. De tipo que sabe de lo que habla. Las canas acompañan, por supuesto. Pero más allá de eso me parece un tipo muy guapo: Labios finos y nariz bien dibujada. Además su piel parece eternamente bronceada de un modo natural. Eso es sexy.
Me gusta que esté prieto. Esa barriga y ese pecho deben lucir muy bien bajo la influencia de la gravedad.Y de nuevo nos encontramos con un elemento rompedor: tiene un piercing en cada pezón. ¿Quién esperaría encontrar algo así en el cuerpo de este caballero?
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Lo del famoso es mucho más fácil porque las posibilidades de encuentro real son casi nulas. Por eso no hay nervios ni complejos. Puedes lanzarte a la imaginación de mil y una escenas sin temor a que cuando te lo cruces por la calle él pueda leer en ti lo que piensas de él.
El juego es divertido. Está la parte irreverente de perder la cabeza con un respetable profesional de su campo. Y la parte en que buscas toda la información disponible sobre el tipo en cuestión: referencias biográfica que hablen de homosexualidad (aunque no tengas muy claro si te sirven de algo o no) o la foto en que lo veas desnudo. Sin camiseta ya vale. Es como un amor platónico, pero mucho más seguro y reconfortante.
Otra cosa muy positiva es el sentimiento de hermandad que se crea con otros admiradores. En mi caso, sin ir más lejos, me encontré con una lista de actores fetiche muy similar a la mía propia en el blog de Conrado. Incluso secundarios de series españolas, con un público potencial muy reducido. Hace ilusión ver que no tienes el gusto tan retorcido.
Iba a empezar mi propia sección de famosos en este blog con una entrada dedicada a un periodista, presentador de telediarios, programas de entrevistas y locutor de radio. Pero he leído por ahí que ganó una querella millonaria a un programa por atentar contra su intimidad. Así que he optado por ilustrar mi admiración con esto:
Posiblemente sean las gafas. Esas que le dan un aire de intelectual. De profe. De tipo que sabe de lo que habla. Las canas acompañan, por supuesto. Pero más allá de eso me parece un tipo muy guapo: Labios finos y nariz bien dibujada. Además su piel parece eternamente bronceada de un modo natural. Eso es sexy.
Me gusta que esté prieto. Esa barriga y ese pecho deben lucir muy bien bajo la influencia de la gravedad.Y de nuevo nos encontramos con un elemento rompedor: tiene un piercing en cada pezón. ¿Quién esperaría encontrar algo así en el cuerpo de este caballero?
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domingo, 2 de mayo de 2010
sábado, 1 de mayo de 2010
Las apariencias... despistan
No nos engañemos.
Un hombre así tiene poco predicameno entre las masas gays. Que si es viejo. Que si es calvo. Que si es un abuelo. Un viejo verde.
Quizás sólo los que ya tenemos un olfato entrenado y unos fetichismos muy claros le entraríamos dispuestos a todo.
Me pregunto qué pasaría si la tarjeta de presentación de este hombre fuera ésta:
Estoy seguro de que el porcentaje de tíos dispuestos a hincarse de rodillas y tragar rabo por cualquier agujero disponible crecería exponencialmente.
PS: esas manos...
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Un hombre así tiene poco predicameno entre las masas gays. Que si es viejo. Que si es calvo. Que si es un abuelo. Un viejo verde.
Quizás sólo los que ya tenemos un olfato entrenado y unos fetichismos muy claros le entraríamos dispuestos a todo.
Me pregunto qué pasaría si la tarjeta de presentación de este hombre fuera ésta:
Estoy seguro de que el porcentaje de tíos dispuestos a hincarse de rodillas y tragar rabo por cualquier agujero disponible crecería exponencialmente.
PS: esas manos...
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lunes, 26 de abril de 2010
Fetichismos: bareback (ración doble)
Es una imagen tan perfecta que sobrarían los condones.
- Doble penetración. Y toda la alegría que conlleva un trío bien hecho.
- Panza peluda. Como debe ser en un activo.
- Manos. Me resulta casi entrañable la mano izquierda del peludito.
- Brazos. El antebrazo derecho es MUY sexy.
- Canas. Qué decir de las canitas del pecho...
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sábado, 24 de abril de 2010
Querido maestro
Lo de la atracción sexual por los profesores es un clásico, en ambos géneros y en cualquier orientación sexual. En mi caso el tema va más allá. Es una constante en mi vida. Tengo un instinto innato para acostarme con hombres cuya profesión es maestro. Uno de mis logros es haber tenido sexo con un profesor de cada uno de mis ciclos formativos. Algunos de ellos muchísimos años después y de forma totalmente legal, claro está.
Mis profesores
Posiblemente la inocencia de mis primeros años de escuela ha quedado ensuciada por mi perversión adolescente. Es muy poco probable que a los 8 años supiera lo que es el sexo. Por eso no creo que lo que sintiera hacia mis profes de esa época fuera atracción. Pero recuerdo a algunos por encima de otros. Y el recuerdo va indiscutiblemente ligado al físico. Sólo tengo que recuperar la inocente fotografía mental de uno de ellos desde mi presente hipersexual para empezar a fantasear mil y una perversiones.
Colgarte de un profe es bastante inevitable. Primero, por el contexto en sí: es un hombre maduro cuya misión es precisamente educarte, influir en ti, ejercer de ejemplo, inspirarte y hacerte crecer. Como alumno, debes estar receptivo, confiar en él y dejarte guiar. Luego, pasas con él muchísimas horas el día y es inevitable no hacerlo. No hay excusas para escapar. Y hay que buscar motivaciones para repetir día tras día.
Por otro lado, ofrecen todo el abanico de tipos de hombre. Los hay audaces, físicamente poderosos, tirando a jóvenes y con la fascinación de vidas activas. El ejemplo más tópico: el profe de gimnasia.
En este grupo entran también actividades extraescolares como el profe de inglés que habla en una lengua exótica y el monitor de campamento de verano con el que incluso llegas a bañarte en la piscina. Lo mejor es que con el tiempo te das cuenta de que posiblemente ese “maduro” tenía 24 años y te hacía de canguro en verano para acabar de pagarse la carrera.
También están los intelectuales. Más maduros y con un repertorio de atractivos más orientados al fetichista: canas, calvas, bigotes, barrigas… Las gafas suelen ser una constante muy sexy. Este es el grupo que curte realmente a un admirador de los maduros. Es fácil caer bajo el hechizo de un profe en chándal y zapas al que ves sudar bajo el sol. Pero excitarte con un antebrazo peludo manchado de tiza es lo que te diferencia de los demás. Sobre todo si el tipo tiene casi 60 años.
Los profesores de los demás
Como digo, tengo una extraña habilidad para acabar follando con profesores. Es algo que surge luego. Unas veces cuando ya está claro por el chat que vamos a quedar para follar. Otras, en la conversación post polvo.
Lo debo llevar dentro. Es algo que me excita a nivel paranormal. De esta coincidencia constante deduje mi tendencia a la subversión y la sumisión. Me atraen los hombres respetables de rasgos intelectuales que están dispuestos a usar su autoridad natural para hacerme llegar a situaciones de morbo total.
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Mis profesores
Posiblemente la inocencia de mis primeros años de escuela ha quedado ensuciada por mi perversión adolescente. Es muy poco probable que a los 8 años supiera lo que es el sexo. Por eso no creo que lo que sintiera hacia mis profes de esa época fuera atracción. Pero recuerdo a algunos por encima de otros. Y el recuerdo va indiscutiblemente ligado al físico. Sólo tengo que recuperar la inocente fotografía mental de uno de ellos desde mi presente hipersexual para empezar a fantasear mil y una perversiones.
Colgarte de un profe es bastante inevitable. Primero, por el contexto en sí: es un hombre maduro cuya misión es precisamente educarte, influir en ti, ejercer de ejemplo, inspirarte y hacerte crecer. Como alumno, debes estar receptivo, confiar en él y dejarte guiar. Luego, pasas con él muchísimas horas el día y es inevitable no hacerlo. No hay excusas para escapar. Y hay que buscar motivaciones para repetir día tras día.
Por otro lado, ofrecen todo el abanico de tipos de hombre. Los hay audaces, físicamente poderosos, tirando a jóvenes y con la fascinación de vidas activas. El ejemplo más tópico: el profe de gimnasia.
Con él dan ganas de "hacer sentadillas"
En este grupo entran también actividades extraescolares como el profe de inglés que habla en una lengua exótica y el monitor de campamento de verano con el que incluso llegas a bañarte en la piscina. Lo mejor es que con el tiempo te das cuenta de que posiblemente ese “maduro” tenía 24 años y te hacía de canguro en verano para acabar de pagarse la carrera.
También están los intelectuales. Más maduros y con un repertorio de atractivos más orientados al fetichista: canas, calvas, bigotes, barrigas… Las gafas suelen ser una constante muy sexy. Este es el grupo que curte realmente a un admirador de los maduros. Es fácil caer bajo el hechizo de un profe en chándal y zapas al que ves sudar bajo el sol. Pero excitarte con un antebrazo peludo manchado de tiza es lo que te diferencia de los demás. Sobre todo si el tipo tiene casi 60 años.
Los profesores de los demás
Como digo, tengo una extraña habilidad para acabar follando con profesores. Es algo que surge luego. Unas veces cuando ya está claro por el chat que vamos a quedar para follar. Otras, en la conversación post polvo.
Lo debo llevar dentro. Es algo que me excita a nivel paranormal. De esta coincidencia constante deduje mi tendencia a la subversión y la sumisión. Me atraen los hombres respetables de rasgos intelectuales que están dispuestos a usar su autoridad natural para hacerme llegar a situaciones de morbo total.
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