Para culminar este mes de mamadas y pezones...
jueves, 31 de marzo de 2011
martes, 22 de marzo de 2011
Disfrutables a cualquier edad
Pues sí. En conclusión:
El yogurcito prieto de hoy
es el madurazo compacto de mañana
¡Habrá que mimar a los jóvenes, digo yo!
El yogurcito prieto de hoy
es el madurazo compacto de mañana
¡Habrá que mimar a los jóvenes, digo yo!
lunes, 21 de marzo de 2011
O no... Espera... ¿no me gustan los jóvenes?
Porque si no me gustan... ¿por qué tengo unas ganas irrefrenables de sentarme encima de este chaval y, deslizando su polla dentro de mi culo, cabalgarlo frenéticamente mientras lanzo alaridos inconexos?
Decididamente, el vello. Hairy4ever. Es maravilloso cómo el vello le genera patrones de absoluta lujuria en vientre, pecho y axilas. Nunca subestimes el poder de un sobaco.
Aun así... esa cara y esa sonrisa de beef cake americano... ¿no deberían echarme de espaldas? Pues sí, aunque al mismo tiempo ese peinado de rizos antiguos, rematado en un caracolillo, me parece de un trasnochado muy sexy.
Y no me quiero olvidar de ese MUSLAZO. Y los bíceps.
Pero claro, los músculos no lo son todo. A mi, de hecho, me han gustado siempre osos. Osazos. Pero entonces... ¿por qué esta necesidad apremiante de quedarme totalmente seco con este chico? De desgastar mi lengua contra su cuerpo y en reducir mi próstata a una chufa después de incontables descargas...
Podría tener mi edad, creo. Seguro que el vello influye, porque además la barba siempre hace un poco mayor a la gente. Pero asi viendo la foto llego a la conclusión que un pie ofrecido de modo tan indolente es una puta trampa mortal.
Lo jodido es que también me he hecho varias pajas con este tío:
Visto por la calle no le haría ni caso. En cualquier blog no detendría la rueda de mi ratón para mirarlo dos veces. Diré más: lo que frenó el scroll fue el horrible sofá. Pero por eso mismo me atrapó una pierna rosada, de pelusa pelirroja. Oh, cielos. También un pie, que queda en una posición extremedamente atractiva ante mis ojos.
De ahí pasas a admirar una composición barroca llena de diagonales, en las que el cuerpo del mozo se muestra como algo compacto de los hombros a la rodilla pero, al mismo tiempo, lleno de fuerza. Mi esfínter se hace aguas, pero mi necesidad de pasivo desborda ante la visión de ese enorme glande. La piel seca de ese capullo haría un gran papel frotando las paredes húmedas de mi recto.
Entonces... ¿me gustan jóvenes? ¿O soy un salido que ya no atina?
domingo, 20 de marzo de 2011
sábado, 19 de marzo de 2011
miércoles, 16 de marzo de 2011
El té de las cinco
Los mamones integrales gozamos jugando con los cojones de nuestros amantes. Nuestras insaciables bocas desean llenarse también de esas bolsas quehan dado incluso nombre a una actividad sexual: tea bag.
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| Una de esas fotos perfectas hasta en el último detalle: las arrugas del glande, la barba y bigote del mamón, su cráneo afeitado, la barriga del mamado... |
Lo de meterse los cojones de un tío en la boca, enteros y a pares, es pura voracidad. Una hipérbole análoga al fist fucking. Ganas de forzar el límite de un modo que nos excita en sí mismo. Incluso si los huevos son pequeños, hay un sentimiento de logro delicioso. Confío en que el gustito proporcionado sea por lo menos comparable.
Por otro lado, los testículos no dejan de ser la zona más frágil de nuestra anatomía. Un golpe mal dado y podemos arruinar no ya el acto sexual concreto sino incluso la vida entera del otro. Disponer de ellos es un acto de importante intimidad y confianza.
Por eso, cuando la cosa se pone violenta, hay un plus de morbo. El tea bag no lo es todo: a mí por ejemplo me encanta succionar el escroto. Estirar el pellejo y hacer bailar el testículo. Sacudir al otro desde lo más hondo. Tiene su arte, porque con la erección todo el conjunto tiende a hacer piña y replegarse contra la base del pene. Los cojones se ponen pequeños y duros y ya no son tan disfrutables.
En mi experiencia encontré sinergias interesantes con una actividad que, casualmente, es adorada por osos y/o maduros: el face sitting.
Esta es, posiblemente, una de las prácticas más infraexplotadas que existe. Por lo menos en mi experiencia. Al final he acabado asociándola con viejos orcos que confunden ejercer su autoridad con expresar una desidia totalmente inaceptable en un encuentro sexual. Pero eso es materia para otra entrada...
miércoles, 9 de marzo de 2011
"Hola, chaval"
"...que estaba aquí en la piscina de este hotel de todoincluído ojeando el panorama ahora que la parienta está de siesta y no he podido evitar fijarme en ti, mozo. Sobre todo porque he notado que tú también me has echado alguna que otra miradita. Y me he dicho, calla, voy a lanzarme y decirle algo a este chico que a lo mejor se queda cortado por mi aspecto de señor repeinado y pulcro.
Verás, a mi me ponen súper caliente los zagales como tú. Jovencitos y con las carnes apretadas. Se te adivina buena polla. Y eso es lo que busco, que estoy harto de darle polla a mi mujer. Si quieres te la como todo el tiempo que quieras. Si no aguantas da igual. Me volvería loco que te corrieras en mi pecho peludo, ¿te hace?
Si no te corres no pasa nada. Mejor. Porque para pringarme prefiero que me mees de la cabeza a los pies. Es una manía que tengo. Sólo esa. Bueno y que me muerdas los pezones. Pero eso ya cuando me vayas a follar. Porque me la clavas tú, ¿vale? Con mi mujer ya la follo yo. Si voy con chicos es porque pueden usar la polla que ella no tiene. Entonces me la clavas bien fuerte, ¿sí? Hasta los cojones, que seguro que tienes unos cojones estupendos. No te preocupes porque yo tengo aguante y puedo con unas embestidas fuertes. De chaval joven como tú. Que seguro que tienes energía de sobras y vas muy salido, ¿a que sí?
Entonces, ¿qué me dices?"
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