Inevitable en un día como hoy. Pero, por supuesto, hablaré de los hombres del fútbol. Los que me ponen, vaya.
Cuando la gente habla de futbolistas sexy inevitablemente salen los nombres de los blanditos de turno:
Por eso a mí nunca me han gustado especialmente los futbolistas. De hecho se retiran antes de los 35, que es cuando empiezan a ser interesantes. Sólo recuerdo dos casos de futbolistas en activo que me provocaran cierto picorcillo. Seguramente porque sus éxitos me pillaron en plena fiebre adolescente:
La madurez le ha sentado aún mejor. Pero en su época lo recuerdo como rudo, bruto y siempre enfadado hablando en troglodita. Puro macho.
Me descubrió lo que una mandíbula recta y fuerte es capaz de despertar. Sin mencionar un par de muslos anchos como yo. Mirando atrás, también es el orígen de mi tendencia por los hombres más bien bajitos.
Desde entonces, sequía. No recuerdo especialmente a ningún futbolista que me haya despertado interés. Mi liga se juega, definitivamente, en el terreno de los entrenadores. Y de los
presidentes de los clubes, por supuesto.
Soy fan incondicional de Rafa.
"Qué está diciendo este mariquita de mí?"
No, no... en serio. Ya me gustaba cuando estaba en Valencia. Pero mucho más cuando se fue a Liverpool y se dejó perilla.
De hecho lo descubrí en un telediario. No sigo el fútbol, claro. Pero dieron una noticia sobre un acto benéfico donde participaba él. Me sorprendió mucho que un entrenador de fútbol hablara como él lo hacía. Y mi radar de maduros cachondos empezó a rastrearlo incansablemente.
Las ventajas de que te mole un deportista: dos fetichismos en uno.
Pero hoy toca hablar del Mundial.
De los cientos de tíos atléticos que corren por el césped africano no me motiva especialmente ninguno. Pero no puedo negar cierta afinidad hacia un par de brutos que apuntan maneras. Mi selección particular (sobre todo para dentro de unos años) son:
Lo más rapado del Mundial. Otra cosa más que debo agradecerle a Rafa, que se lo llevó hacia Liverpool. Lo más sorprendente: el tío tiene 27 años. Nunca me había gustado tanto que un chaval se conservara tan mal.
Lo de éste es aún más grande: 24 años y con pinta de tener 45. Me fascina esa cara de poder empezar a pegarse cabezazos contra la pared en cualquier momento. Su foto está al lado de la palabra "bruto" en el diccionario.
En serio. No me lo explico.
Quizá lo explique mi tendencia hacia los pelirrojos y los británicos en general. Pero éste es un fetichismo que ya os explicaré otro día.
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